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domingo, 30 de agosto de 2026

“SALIERON RESPONDONES: ATACAN con EXPLOSIVOS a POLICÍAS de ZACATECAS”… y no es ningún hecho aislado.


La violencia en Zacatecas ya no sólo se mide con balas, emboscadas y patrullas perforadas: ahora también se anuncia con explosivos en plena carretera, como si el crimen organizado hubiera decidido convertir los límites estatales en su propio campo minado.

El saldo confirmado hasta ahora es de una agente estatal y una civil lesionadas, ambas reportadas estables, además de la detención de un presunto responsable originario de Aguascalientes. La agresión ocurrió el sábado 29 de agosto en el tramo Villa García–San Rafael de Ocampo, y vuelve a exhibir que en Zacatecas los explosivos ya dejaron de ser una excepción para convertirse en parte del paisaje criminal.

La agresión ocurrió después del mediodía del sábado 29 de agosto, en una zona donde la frontera entre estados parece servir menos para dividir territorios que para diluir responsabilidades. 

También resultó lesionada una civil, identificada en reportes periodísticos como Alma Patricia, maestra originaria de Villa García, quien circulaba en un Mazda rojo alcanzado por la onda expansiva. Las autoridades reportaron a ambas fuera de peligro, aunque el automóvil particular terminó incendiado y calcinado: una precisión burocrática que difícilmente mejora el panorama para quien quedó atrapada en el atentado. 

De acuerdo con versiones difundidas por autoridades de Aguascalientes y medios locales, una motocicleta con presuntos explosivos habría sido colocada junto a la vía y detonada cuando circulaba la patrulla estatal. Además de la explosión, se reportaron detonaciones de armas de fuego, afectaciones a una unidad policial y al menos dos vehículos dañados. La carretera estatal 43 tuvo que ser interrumpida: porque en Zacatecas, al parecer, la movilidad depende de que ningún grupo criminal decida instalar una trampa explosiva en el camino. 

El secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, informó que el operativo de seguridad se mantuvo en la zona y confirmó después la detención de un probable responsable, originario de Aguascalientes. Habrá que esperar a que la investigación sostenga esa acusación con pruebas y no sólo con el entusiasmo habitual de los boletines oficiales. 

No fue un hecho aislado

Lo más inquietante es que éste no fue un episodio excepcional. Es el segundo ataque con explosivos contra fuerzas de seguridad en Zacatecas en menos de una semana.

El 27 de agosto, dos elementos de las Fuerzas de Reacción Inmediata de Zacatecas —las FRIZ— resultaron con lesiones leves tras una agresión con artefactos explosivos en la carretera federal 54, a la altura de la comunidad San Luis Custique, en el municipio de Tabasco. En ese operativo fueron detonados dos explosivos contra los agentes y otros cuatro artefactos tuvieron que ser neutralizados mediante explosiones controladas.

La repetición importa: no se trata únicamente de un ataque contra una patrulla ni de una alerta aislada en una carretera secundaria. Dos agresiones con explosivos en cuestión de días sugieren una escalada preocupante en la capacidad y disposición de los grupos criminales para atacar a corporaciones estatales, incluso con artefactos improvisados y en rutas transitadas por civiles.

En Zacatecas ya no basta con esquivar baches, retenes y balaceras: ahora también hay que cruzar carreteras con el temor de que alguien haya dejado una bomba al borde del camino.

El Gobierno despliega operativos, pide calma y anuncia detenciones. Pero la pregunta no desaparece con el boletín: ¿cuántas carreteras más deben explotar para que esto deje de tratarse como un “hecho aislado”? 

Con información: ELNORTE/ LA JORNADA/

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