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sábado, 1 de agosto de 2026

"REPETIRAN EXAMEN,NO TODOS: TEMPLO SAGRADO del MERITO ACADEMICO le PUSO FIN a la ANGUSTIA en la UNAM"... solo 58 mil tendrán que volver a sudar la gota gorda.


La UNAM, ese templo casi sagrado del mérito académico donde supuestamente solo entran los más brillantes (o los más resistentes al estrés), por fin decidió ponerle fin a su más reciente episodio de “¿quién copió y quién no?”. Después de semanas de angustia, sospechas y estadísticas tan sospechosas como político en campaña, la solución llegó: repetir el examen… pero no para todos, no se emocionen.

Porque claro, en esta historia de justicia selectiva, solo tendrán que volver a sudar la gota gorda unos 58 mil aspirantes. El resto puede seguir con su vida, suponemos que entre el alivio y la sospecha de si compitieron contra genios… o contra WiFi de alta velocidad.

La brillante idea —calificada como “la menos dañina”, que ya es decir mucho— busca rescatar la credibilidad de la máxima casa de estudios. Credibilidad que, por cierto, quedó bastante mal parada cuando alguien notó que de pronto México se llenó de jóvenes prodigio: los puntajes casi perfectos se multiplicaron como promesas de campaña. De repente, un examen históricamente difícil empezó a parecer trámite de primaria. Milagro académico… o copia bien organizada.

Pero no todo es celebración. Porque mientras algunos “genios” tendrán una segunda oportunidad para demostrar que sí son tan listos como parecían (o para intentarlo sin ayuda externa esta vez), otros —los que reprobaron sin hacer trampa— simplemente se quedan fuera. Honestidad: 0. Astucia: 1.

Y por si faltaba drama, ya se asoma el siguiente acto: los amparos. Porque en México, si algo puede complicarse más, lo hará… y con abogados. No falta quien ya esté preparando su estrategia legal para exigir su lugar sin volver a presentar examen. Total, si ya pasaste una vez (legal o mágicamente), ¿por qué no dos?

Mientras tanto, la UNAM reconoce que sí, que hubo trampa. Masiva, comprobable, con “evidencia robusta” —ese elegante eufemismo para decir: esto se nos salió completamente de control. Lo que todavía no saben es quién falló: si la empresa contratada, el sistema, la supervisión… o todos al mismo tiempo, que suele ser la opción más realista.

El detalle incómodo es que este no es un problema nuevo, solo uno más sofisticado. Antes se filtraban preguntas con métodos casi artesanales; ahora, quién sabe si fue inteligencia artificial o simplemente una versión más eficiente del clásico “pásame las respuestas”. La tecnología cambia, la maña evoluciona, pero el fondo sigue siendo el mismo.

Así que sí, la crisis inmediata está “resuelta”. Pero el verdadero problema —cómo una institución de este tamaño terminó vulnerada de forma tan evidente— sigue intacto. Porque repetir un examen puede calmar el escándalo… pero no borra la sospecha de que el sistema, ese que decide el futuro de miles, es mucho más frágil de lo que le gusta admitir.
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Con información: ELENA SAN JOSE/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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