Con 60 mil pesos netos al mes, Araceli Hernández Perea —exdirectora de Compras de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador— habría necesitado guardar cada peso de su sueldo durante casi 22 años, sin comer, rentar, viajar ni pagar una sola cuenta, para comprar la residencia que adquirió en San Antonio, Texas. Pero, claro, la austeridad republicana también debe tener sucursales inmobiliarias en Estados Unidos.
De acuerdo con documentos revisados por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), Hernández Perea constituyó en Texas, en junio y noviembre de 2024, las empresas Quiereme Mucho Spirits y Fantastic Five Builders, ambas en sociedad con su pareja, Alejandro Enrique Arcos Romero,exhibido como parte de la Mafia Rumana a un costado del ex-director de Aduanas.
Simultáneamente —porque el timing también es una forma de patrimonio—, en junio de 2024 adquirió una vivienda reportada en 902 mil 588 dólares, unos 15.6 millones de pesos, en The Dominion: una de las zonas más exclusivas de San Antonio, donde el precio real de las casas empieza alrededor de 1.2 millones de dólares.
Hernández no era una funcionaria cualquiera. Como directora de Recursos Materiales durante las gestiones de Horacio Duarte y Rafael Marín Mollinedo en la ANAM, tuvo bajo su responsabilidad adjudicaciones de contratos multimillonarios en áreas de seguridad nacional: desde equipos de rayos X para revisar contenedores, equipaje y vehículos hasta otros servicios esenciales de la operación aduanera.
En 2022, una columna de Mario Maldonado documentó que desde esa área se habían adjudicado directamente 1,800 millones de pesos, incluidos contratos para mantenimiento de tecnología de inspección no intrusiva.
El socio y la campaña
El socio de la exdirectora de Compras no es un empresario cualquiera en esta historia. Alejandro Enrique Arcos Romero fue secretario particular de Rafael Marín Mollinedo cuando éste encabezó por primera vez la ANAM, entre diciembre de 2022 y junio de 2023, y hoy figura como colaborador cercano en su promoción interna para obtener la candidatura de Morena a la gubernatura de Quintana Roo. Es decir: de la oficina aduanera a la precampaña, sin que el equipaje político parezca pasar por rayos X.

Según documentos de la Unidad de Inteligencia Financiera citados por MCCI, autoridades mexicanas y estadounidenses identificaron a Arcos Romero como uno de los principales operadores financieros de la estructura encabezada por Florian Tudor, líder de la llamada mafia rumana que clonaba tarjetas de turistas mediante dispositivos instalados en cajeros de destinos como Cancún y Los Cabos. La UIF bloqueó sus cuentas bancarias en febrero de 2021 como parte de la Operación Caribe, acción coordinada con autoridades estadounidenses y a solicitud del Departamento de Justicia de ese país, según la investigación.
Los documentos referidos por MCCI señalan además que Arcos Romero habría participado en la constitución de 14 empresas fachada presuntamente usadas para introducir recursos ilícitos al sistema financiero mediante la compra de inmuebles, autos, joyas y otros bienes. Son señalamientos e investigaciones periodísticas y de inteligencia financiera; no equivalen, por sí solos, a una sentencia judicial.
La nómina familiar
La historia tampoco termina en Texas ni en la campaña de Quintana Roo. Diego Pérez Hernández, hijo de Araceli Hernández Perea, trabaja actualmente en la ANAM como Analista de Investigación y Fiscalización Aduanera.
Así que el cuadro queda completo: una exfuncionaria de compras con salario de 60 mil pesos mensuales, empresas en Estados Unidos, una residencia valuada en más de 15 millones de pesos, un socio identificado en documentos oficiales como presunto operador financiero de una red criminal y convertido después en colaborador de campaña de quien fue su jefe en Aduanas. Todo muy institucional, muy transformador y, sobre todo, muy difícil de explicar con una calculadora.
Con información: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: