El aún gobernador de Morena —para desgracia de Tamaulipas—, Américo Villarreal Anaya, salió ayer a advertir que el estado debe mantenerse alerta ante el comercio ilegal de hidrocarburos.
¡Qué revelación! El gobernador, señalado en Estados Unidos por presunto tráfico de hidrocarburos, precisamente en este estado fronterizo, con puertos, aduanas y una ruta natural para la importación de combustibles, acaba de descubrir que por aquí puede pasar contrabando.
Sólo faltó que anunciara que el agua moja y que la corrupción suele preferir oficinas con aire acondicionado en el tercer piso del Palacio de Gobierno, en Ciudad Victoria.
El gobernador dijo ayer, sin pena y sin_verguenza, que celebra los operativos federales, lo que nos remite a aquella declaración cuando se no mordió la lengua hablando de «los verdaderos huachicoleros».
Aunque asegura que no sabe todavía si lo asegurado eran hidrocarburos, contrabando, defraudación fiscal o quizá una colección de perfumes importados sin factura. “No sabemos”, repite. Una frase cómoda cuando los cateos, los tanques, las pipas y los millones de litros asegurados ,aunque SIN DETENIDOS, obligan a hacer preguntas que en Palacio prefieren mandar, con acuse de recibo, a la Federación.
Porque ése es el truco del discurso: cuando el huachicol aparece en Reynosa, Ciudad Victoria o Tampico, el gobierno estatal se declara espectador; cuando toca hablar de responsabilidades, se refugia en que la investigación está “cerrada”; y cuando le preguntan por posibles vínculos políticos, familiares o administrativos, entonces la prudencia institucional se vuelve mutismo de alta especialidad.
Pero en Tamaulipas no basta con decir “no tengo información concluyente”, cuando las dudas rondan precisamente las áreas donde se revisa el comercio exterior y el encargado del soborno es Luis Roberto García Pedraza, identificado en documentos oficiales como director de Auditoría de Comercio Exterior de la Secretaría de Finanzas estatal, y vinculado familiarmente con el entorno del gobernador como encargado oficial de las funciones de cobro de cuotas ligadas al contrabando que ya le dieron mala fama, pero buena fortuna con cambio de código postal.
Y ahí está la contradicción que no se resuelve con una conferencia: Américo pide mantener los ojos abiertos frente al contrabando, mientras una parte de la conversación pública cuestiona a su propio círculo político y familiar. No es una sentencia, ni sustituye una carpeta de investigación; es una exigencia elemental de rendición de cuentas.
También pesan los reportes periodísticos de Los Ángeles Times que señalaron la investigación estadounidense ligada con tráfico ilegal de combustible.
Villarreal rechazó esas versiones y sostuvo que las acusaciones carecían de pruebas. Precisamente por eso, la salida no puede ser el teatro de la indignación selectiva: si son falsas, que se aclaren con documentos; si existen indagatorias, que se transparente el alcance institucional de las mismas.
En otras palabras: menos sermones sobre la geografía de Tamaulipas y más explicaciones sobre la geografía del poder. Porque el huachicol fiscal no llega solo por la frontera; suele cruzar acompañado de permisos, omisiones, sellos, amistades y apellidos.
Y cuando un gobernador, señalado en vida por quien se atrevió a denunciarlo en medio de una trama de sobornos, afirma que hay que estar “pendientes” del contrabando, la pregunta obligada no es si tiene razón.
La pregunta es: ¿pendientes de quiénes? Porque si la vigilancia sólo apunta hacia afuera, mientras las sospechas se asoman por las oficinas de casa, eso no es combate a la corrupción: es cinismo con uniforme de MORENA y charola de gobernador
«Aqui por Tamaulipas pasa mucho contrabando»...Julio Almanza
Que dijo Almanza en video antes de morir acribillado por balas de Los Escorpiones del Cartel del Golfo, socios del gobernador.

«Directamente le dije al gobernador ,que pues era un juego perverso que estaban teniendo ellos, porque mientras no cerraran la aduana, mientras no la cerraran y pusieran controles y pudieran hacer…todos los gobiernos acuerdan, a lo mejor nunca se lo van a acabar, sabemos que tienen que buscar la manera de cómo controlar las cosas, pero lamentablemente no hay un control, no hay un arreglo, simplemente hay una..hay un soborno y hay un cobro de pago de piso y aquí por Tamaulipas pasa mucho contrabando».
Con información : HoyTamaulipas/Medios/

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