En el PAN Tamaulipas no habra relevo de dirigencia: habra desalojo. A Luis René “Cachorro” Cantú Galván,presidnete del club albiceleste, hasta mañana, le tocó pasar a despedirse del personal después de casi siete años de calentar la silla estatal, una silla que, más que oficina partidista, era la extensión del corral político de Francisco García Cabeza de Vaca. El mensaje, según reportó la prensa local, llegó desde el CEN panista: se acabó la función y ahora sí pueden abrir las ventanas.
El problema es que el “Cachorro” no se va solo: se lleva a cuestas el saldo de un panismo tamaulipeco reducido a tribu, obediencia y un montón de ruinas electorales. Porque cuando el jefe político pierde, sus incondicionales no salen fortalecidos; salen como muebles viejos de oficina: rayados, estorbando y esperando que alguien los saque con diablito.
La paliza interna de Cesar Verastegui Ostos, alias «Truko», a PANdilla cabecista fue bastante explícita. La fórmula del también diputado federal obtuvo 3 mil 740 votos, contra apenas 1 mil 239 de la dupla asociada al grupo del fugitivo federal por delincuencia organizada, Francisco J. Garcia Cabeza de Vaca. Una diferencia tan amplia que ni impugnando con lupa, calculadora y ayuda de la rosa de Guadalupe azul, se disimula el tamaño del revolcón.
Y claro, esto se da luego de que el bando derrotado hiciera aparecer el viejo recurso de la impugnación: cuando no alcanza el voto, se intenta ganar en el escritorio. Pero los números fueron brutales: el grupo de Cabeza de Vaca no perdió una elección; recibió una notificación política con acuse de recibo.
El panismo tamaulipeco parece haber entendido, tarde pero entendió, que seguir atado al pasado no era estrategia electoral: era terapia de autodestrucción.
El final del “Cachorro” también es el retrato del fracaso de su padrino político. Cabeza de Vaca quiso conservar el control del PAN como quien quiere administrar una casa desde el exilio, pero el tablero se le volteó. Su estructura se desfondó, sus operadores se quedaron sin oxígeno y sus leales terminaron descubriendo que la lealtad política sin votos es apenas una fotografía vieja en una pared despintada.

Y mientras el grupo cabecista se desmorona, es imposible olvidar que, en septiembre de 2019, aparecieron narcomantas en Reynosa atribuidas presuntamente al Cártel del Golfo, con acusaciones y amenazas dirigidas contra el propio Luis Rene Cantu Galvan,alias «Cachorro», señaló como traficante de cocaina y mariguana, a Francisco García Cabeza de Vaca y su hermano Ismael García,como publicó Infobae.
Solo una de tantas narcomantas con señalamientos sexenales de origen criminal (2016-2022), que han dejado manchas graves en la historia política de Tamaulipas y de las cuales no ha sido ajeno Americo Villarreal.
Mañana 11 de agosto, el “Cachorro” se despide y el cabecismo cuenta sus votos como quien revisa los restos de un naufragio. Dios sabrá si perdona el daño que le hicieron al PAN Tamaulipas,como advierte la crónica local; la militancia, por lo pronto, ya empezó a cobrarles la factura y el «Truco» se encamina vertiginoso a decidir candidaturas en 2027 y la suya en el 2028.
Con información: INFOBAE/ OPINION PUBLICA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: