En el mundo maravilloso de la coherencia política selectiva, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado claro que el “injerencismo” le parece deplorable… siempre y cuando no venga de su lado. Porque cuando se trata de respaldar a Gustavo Petro, entonces ya no es intervención: es solidaridad progresista, acompañamiento ideológico, o cualquier eufemismo que suene mejor que meterse en la elección ajena.
Así, mientras desde México se manda guiño, porra y narrativa a favor del proyecto de izquierda en Colombia, del otro lado del tablero aparece Donald Trump haciendo exactamente lo mismo, pero sin disfrazarlo: respaldo directo, sin complejos, al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, alias “El Tigre”, que ya dio la sorpresa en primera vuelta.
Trump no habla en clave: dice que la elección es clave para la relación con Estados Unidos. Traducción: Colombia es pieza estratégica en seguridad, drogas y geopolítica regional. Y De la Espriella le contesta en el mismo idioma: narcotráfico, mano dura, orden, y un modelo que huele más a Bukele que a Bogotá.
Mientras tanto, Petro se indigna y denuncia la intervención extranjera… aunque el ruido externo no es nuevo, ni exclusivo de Washington. La diferencia es quién interviene y a favor de quién.
Entonces el tablero queda servido como una especie de referéndum indirecto entre dos polos: si gana Iván Cepeda, el triunfo será leído como una validación del eje progresista regional, un aire fresco para Petro y, de paso, un punto simbólico para Sheinbaum. Si gana De la Espriella, en cambio, Trump podrá presumir que su bendición sigue pesando en América Latina, incluso en territorios donde la izquierda gobierna.
Porque aquí no solo se juega la presidencia de Colombia: se está midiendo quién tiene más capacidad de inclinar la narrativa —y quizá algo más— en la región.
Quién podría ganar en Colombia
Lo más probable hoy, con lo que hay en encuestas y clima regional, es que Colombia se decida por un margen muy estrecho entre Cepeda y De la Espriella, con ligera ventaja estructural para la derecha en segunda vuelta, pero sin descartar un triunfo de Cepeda si la izquierda logra ordenar el voto anti‑Trump/anti‑Tigre.
Al nivel regional, la izquierda sigue muy presente en número de gobiernos y población gobernada, pero viene en fase descendente: pierde elecciones clave mientras la derecha y la ultraderecha crecen y se coordinan con Trump.
- Las encuestas pre‑primera vuelta ponían siempre a Iván Cepeda en primer lugar de intención de voto, pero sin alcanzar el 50%, es decir, condenado a ir a balotaje.
- Abelardo de la Espriella aparece como el opositor de derecha con mayor crecimiento, consolidándose como el imán de todo el voto anti‑Petro y antiizquierda, y en varios sondeos y modelos se le proyecta como potencial ganador en segunda vuelta frente a Cepeda.
Con eso sobre la mesa, la especulación razonable es:
- Cepeda tiene la primera vuelta “comprada” en el sentido de quedar arriba, pero con un techo bajo por desgaste de Petro y rechazo al gobierno.
- De la Espriella llega con narrativa de outsider duro contra crimen/narco y puede capturar el voto castigo, muy similar al patrón Bukele/Kast/Milei: oposiciones radicales que ganan por hartazgo.[
- En un balotaje polarizado, los indecisos y el voto anti‑Petro pueden volcar la balanza: ahí la ventaja estadística hoy se la daría a De la Espriella, aunque por margen corto.
Traducido: hoy el escenario más plausible es un final de foto:
- Cepeda ganando si logra plebiscitar “Petro vs Trump/El Tigre” y movilizar a sectores urbanos progresistas y jóvenes.
- De la Espriella ganando si el voto castigo contra Petro pesa más que el miedo a la ultraderecha y si Trump logra activar redes conservadoras y empresariales.
Cómo influye el apoyo de Trump y el “eje progresista”
- El apoyo explícito de Trump a De la Espriella manda una señal clara a élites económicas, sectores conservadores y a la derecha regional, que ya se está reuniendo con Trump en Miami bajo la lógica de un “Escudo de las Américas” de gobiernos duros en seguridad.
- Al mismo tiempo, el trumpismo viene interviniendo discursiva y políticamente en procesos latinoamericanos, tratando de moldear el mapa regional hacia la derecha, algo que analistas consideran una continuidad de su influencia en Argentina, Chile y ahora Colombia.
Del lado progresista:
- Petro forma parte del bloque de gobiernos de izquierda que incluye a Sheinbaum, Lula, Boric y otros, un espacio que busca coordinarse, pero que llega al 2026 con desgaste y derrotas recientes.
- El apoyo público de Sheinbaum a Petro —en la práctica, al proyecto de Cepeda— funciona más como gesto simbólico de bloque ideológico que como maquinaria real en Colombia, pero sí refuerza la lectura de la elección como un capítulo más de “izquierda vs Trumpismo” en la región.
Si lo planteamos en términos de quién “empuja” más: Trump está construyendo una red activa y coordinada de gobiernos de derecha; el eje progresista llega desordenado y a la defensiva. Eso, en pura realpolitik, le suma más puntos a De la Espriella que a Cepeda.
Presencia actual de la izquierda en gobiernos latinoamericanos
- Análisis recientes del mapa político señalan que América Latina vive un péndulo: tras una oleada progresista, la derecha está de nuevo en alza y ya ha ganado varias de las últimas elecciones en la región.
- Un balance de 2025 indicaba que de 19 países latinoamericanos, la distribución izquierda‑derecha estaba prácticamente mitad y mitad, con ligera ventaja numérica de gobiernos de izquierda, pero con la derecha creciendo en número de países.

Puntos clave hoy:
- La izquierda sigue gobernando en países grandes y poblados (México, Brasil, Colombia con Petro hasta que se vote, entre otros), por lo que aún concentra mucha población y peso político.
- Pero la tendencia inmediata es de pérdida: varias de las últimas cuatro elecciones en la región han sido derrotas para la izquierda, y 2026 se perfila como año clave para terminar de reequilibrar el tablero a favor de la derecha si se confirman victorias conservadoras.
En síntesis: la izquierda todavía no está “aniquilada”, pero está retrocediendo, y el clima regional favorece candidaturas tipo De la Espriella, más aún si cuentan con bendición de Trump y un discurso duro en seguridad.
Tabla rápida: izquierda vs derecha en la región (tendencia)
| Aspecto | Izquierda hoy | Derecha hoy |
|---|
| Aspecto | Izquierda hoy | Derecha hoy |
|---|---|---|
| Número de gobiernos | Ligeramente mayor, pero en descenso | Cerca de paridad, ganando terreno |
| Peso en población | Aún dominante (México, Brasil, etc.) | Menos población pero más países nuevos |
| Tendencia reciente | Ha perdido varias elecciones seguidas | En fase ascendente con triunfos clave |
| Coordinación externa | Eje progresista más defensivo | Trump articulando cumbre y bloque duro |
Al final, más que “que gane el mejor”, esto parece un pulso de padrinazgos: a ver quién apadrina mejor… y quién cobra después.
Con informacion: ELNORTE/DEUTSCHE WELLE/DW

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