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martes, 16 de junio de 2026

«DIRECTO y SIN ANESTESIA: PEMEX en TERAPIA INTENSIVA y TRANSFUSIONES del GOBIERNO DISPARAN el DÉFICIT hasta 4.8% del PIB en 2027″…sigue con hemorragia de dinero crónica.


Es muy probable que Pemex no logre ser autosuficiente en 2027, por lo que seguirá necesitando apoyos financieros del Gobierno que podrían elevar el déficit fiscal a entre 4.5 y 4.8 por ciento del PIB el próximo año, advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Es decir: Pemex no va a salvarse solo y eso ya no es pronóstico técnico, es sentido común con números encima. 

Lo que dice el IMEF, traducido al español de a pie, es esto: el Gobierno va a seguir metiéndole dinero bueno al malo. Y ese dinero no sale de la nada, sale de deuda… o de lo que dejas de gastar en otras cosas.

Porque mientras Pemex presume petróleo caro, la realidad es otra: refinar gasolina en México sigue siendo un negocio perdedor. Es como tener un taxi que por cada viaje te cuesta más de lo que cobras. ¿Solución lógica? Comprar gasolina más barata afuera. ¿Solución política? Seguir refinando para sostener el discurso de “soberanía energética”, aunque se queme dinero en el proceso.

¿Quién paga esa fiesta? Todos. Incluso el que ni coche tiene.

El golpe no es abstracto: si el déficit se va a 4.5 o hasta casi 5% del PIB, eso significa más deuda y menos margen para todo lo demás. Menos espacio para salud, seguridad, infraestructura… o más impuestos disfrazados. Y ojo: cuando el déficit se desborda, las calificadoras empiezan a mirar feo, sube el costo de la deuda y entonces ya no solo es Pemex el problema, es todo el país pagando intereses más caros.

Aquí hay otra capa incómoda: el Gobierno no está aprovechando del todo los precios altos del petróleo porque al mismo tiempo está subsidiando gasolina vía IEPS. O sea, entra dinero por un lado y se fuga por el otro. Es una contabilidad que no cierra, pero políticamente vende.

Y mientras tanto, la deuda pública ya va caminando hacia el 60% del PIB. No es quiebra, pero sí es una pendiente resbalosa, sobre todo con crecimiento mediocre. Si la economía apenas avanza y la deuda crece, cada peso pesa más.

La conclusión sin maquillaje: Pemex dejó de ser palanca y se volvió ancla. Y cada año que pasa sin corregir eso, el costo ya no es solo petrolero, es fiscal, es político y es generacional.

Porque esto no se paga hoy. Se va pateando… hasta que alguien ya no pueda patearlo más.

Con informacion: ELNORTE/

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