El carton de KEMCHS,publicado hoy en El Universal, es una autopsia del Estado de derecho: la Justicia ya no es ciega, ahora trae chaleco Morena y tiene sastre de cabecera.
Qué nos muestra lastimosamente el cartón de la justicia de carton
- La figura clásica de la Justicia (balanza en una mano) aparece recibiendo un chaleco rojo de brigadista con el logotipo de Morena en el pecho.
- Un personaje calvo, con cinta métrica de sastre, le ajusta el chaleco “a la medida”, como si estuviera confeccionando un traje político, no un marco jurídico.
- La balanza sigue ahí, pero el foco ya no es el peso de las pruebas, sino la construcción de la marca, el branding del partido.
Mensaje político de fondo al fondo
- “Chaleco a la medida” alude a un Poder Judicial de los acordeones hecho traje sastre para el partido gobernante: magistraturas, reformas y sentencias cortadas según la talla del proyecto morenista.
- La Justicia deja de ser árbitro y se vuelve “brigadista de campaña”, uniformada igual que cualquier operador territorial; no juzga al poder, hace proselitismo jurídico para el poder.
- La escena sugiere colonización progresiva del Poder Judicial por Morena, proceso que otros análisis describen como captura institucional desde el Legislativo y el Ejecutivo.
Símbolos que se pervierten
- La venda ausente o ignorada: la Justicia debería ser imparcial; aquí, en vez de proteger su neutralidad, alguien le toma medidas para meterla en la estructura del partido.
- El chaleco de “servidor de la nación” trasladado a jueces y ministros: el mensaje es que la toga se sustituyó por el chaleco electoral, y el expediente, por el padrón de beneficiarios.
- El sastre representa a la clase política que presume “reforma judicial”, pero en realidad está ajustando la Constitución como si fuera tela barata al servicio del caudillo en turno.
Tono irreverente: lo que está diciendo sin decirlo
- El cartón básicamente acusa: “Morena no quiere justicia, quiere un juez de confianza que use su uniforme y conteste su WhatsApp”.
- La balanza queda como accesorio decorativo, un llavero legal para tomarse la foto y decir que sigue habiendo división de poderes, mientras al maniquí ya le bordaron el logo.
- El título remata la ironía: no es una justicia para todos, es un chaleco a la medida del cliente; el ciudadano sólo entra a la sastrería cuando toca pagar la cuenta.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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