Las Fuerzas Armadas están en las policías para fortalecerlas y buscar que la delincuencia sea más manejable, afirmó ayer el General Brigadier Óscar Olivares Miranda, de la III Región Militar, al impartir la conferencia “Difusión de la Cultura de Seguridad Nacional” en representación del comandante Héctor Ávila Alcocer, invitado por el Club de Leones Antonio Toledo Corro de Mazatlán.
Los dichos del General ,demenuzados frase por frase ,pueden traducir el eufemismo oficial a su verdadero idioma: el de la mediocridad administrativa y la resignación institucional.
La nota de Noroeste resume una conferencia de Sedena sobre “cultura de seguridad nacional” y recoge la frase “en Sinaloa buscamos que la violencia sea más manejable”, pronunciada en el contexto de un programa de difusión sobre soberanía, seguridad interior y defensa exterior.
Traducción al español sin maquillaje
“Buscamos que la violencia sea más manejable” significa, en cristiano: no vamos a resolver nada, solo a procurar que el desastre no se nos salga por completo de las manos. La frase no describe una estrategia de pacificación, sino una política de control de daños que acepta, de entrada, que la violencia seguirá ahí, viva, intacta y administrada como si fuera un inventario incómodo.
Frase por frase
“En Sinaloa”: la ubicación no es un detalle geográfico, es la confesión de un Estado rebasado donde la normalidad ya se mide en balaceras, desplazamientos y miedo cotidiano. Decirlo así es reconocer que el territorio no está pacificado, sino intervenido por una violencia que dicta horarios, rutas y silencios.
“buscamos”: verbo comodín de la burocracia mexicana. No compromete, no obliga, no promete resultados y, sobre todo, no admite rendición de cuentas. “Buscamos” es la palabra favorita de quienes administran problemas eternos y venden como avance el simple hecho de seguir hablando del asunto.
“que la violencia”: aquí está el corazón del fracaso. No se habla de erradicar, reducir de fondo o desarticular las causas; se habla de la violencia como si fuera un fenómeno meteorológico con el que toca convivir. El lenguaje revela la renuncia política: cuando el objetivo ya no es acabar con el problema, sino acostumbrarse a él, la institucionalidad se ha rendido .
“sea más manejable”: esta es la joya del cinismo. “Manejable” no significa menos violencia, sino violencia dosificada, contenida, tolerable, con menos escándalo para la autoridad y menos costo para el discurso oficial. Es la versión gubernamental del “no podemos ganar, pero sí podemos evitar que se note demasiado”.
Dimensión política
La frase no solo es pobre: es peligrosa. Normaliza la idea de que el Estado puede convivir con la violencia como si fuera un mal doméstico, cuando en realidad es un fenómeno criminal y político que destruye vidas, instituciones y tejido social. Convertir la seguridad en manejo de percepción es la manera elegante de admitir que la estrategia no busca paz, sino gobernabilidad mínima.
Lo más grave es que este tipo de declaraciones que son muy comunes en mandos del ejercito, como la proferida por el ahora General en retiro Jesus Lena Ojeda, desplazan la responsabilidad. En vez de explicar resultados, arrestos, desmantelamientos, prevención o reducción verificable de homicidios, se ofrece una pedagogía del conformismo: aguante usted, que estamos intentando que el infierno se vea menos feo.
La frase de Sedena, leída sin solemnidad, suena a manual de administración del fracaso: no prometemos acabar con la violencia, solo hacerla más presentable. Y cuando un gobierno o sus voceros ya solo aspiran a eso, el problema no es semántico; es estructural.
Las cifras oficiales:
Actualizacion del parte de guerra de Noroeste que habla por si solo de tres principales violencias: LEVANTÓN,EJECUCIÓN y ROBO
Con informacion: NOROESTE/

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