En la esquina azul, con calzoncillos albiazules y espíritu de pureza ideológica, aparece Policarpo “El Inmaculado” Flores, líder estatal del PAN, quien jura por todos los santos electorales que no habrá alianza con el PRI.
Pero en la esquina contraria, con capa tricolor reciclada y sonrisa de estratega de barrio, asoma Adrián “El Consentido” de la Garza, actual Alcalde de Monterrey, que ya entró a calentar el ring… aunque sin los colores del PRI, nomás con la finta.
Todo empezó cuando Jorge Romero, jefe nacional del PAN y árbitro dudoso del encuentro, amaneció diciendo “¡Ni con el PRI ni con nadie!”… pero anochecía echando cascaritas y selfies con De la Garza, a quien cariñosamente llamó “nuestro Alcalde”.
El movimiento fue tan rápido que ni el público alcanzó a ver cuándo cambió el guion. Por la tarde, discurso institucional; por la noche, convivencia con balón, pastel y fotos. Y ya en la madrugada, silencio sepulcral saliendo por la puerta trasera de un foro de mujeres.
Mientras tanto, Flores, sudando bajo los reflectores, explicó con tono de comentarista deportivo que el PAN está abierto “a quien encabece las encuestas, llene las tribunas y no traicione la marca”. En otras palabras: “si el luchador tiene rating, entra al ring, aunque venga del equipo rival”.
Y así se va armando la función estelar del 2027:
PAN vs. PRI… pero también PAN con PRI, dependiendo la hora del día y el rating de la encuesta. ¡Una batalla donde las máscaras cambian más que los discursos
Con informacion: ELNORTE/

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