El flamante y recien desempacado “fiscal anticorrupción”, ducho en derecho electoral, pero sin perfil para el cargo en que lo impuso Americo Villarreal ,tras una breve farsa en el Congreso, llega hablando de ciencia, metodología y derecho… pero cuando uno le rasca tantito, lo que se ve es el mismo guion de siempre: mucha liturgia procesal para no tocar nunca al que manda ni al que firma su cheque.
La ciencia del no hacer nada
El hombre arranca marcando distancia del “show mediático” y de los “palos de ciego”, como si el problema en Tamaulipas fuera el exceso de operativos espectaculares y no décadas de impunidad cuidadosamente administrada.
La palabra clave en su discurso es “robustos”: expedientes robustos, estructuras robustas, diagnósticos robustos; todo muy fornido, salvo la voluntad de irse contra los propios.
Su receta mágica es perfecta para congelar expectativas:
- Primero, “integrar expedientes robustos”.
- Luego, “estructuras especializadas”.
- Después, “coordinación institucional”.
- Más tarde, “buenos litigantes”.
- Y, por supuesto, “varios meses” de diagnóstico antes de siquiera afinar el lápiz.
Es la burocratización del combate a la corrupción: que nada se mueva sin un manual de 300 páginas, siempre que el manual sirva para justificar la inacción, no para tocar contratos, compadres o campañas.
El operativo que solo existe en PowerPoint
Mientras en Jalisco hablan de “Operativo Enjambre”, aquí el mensaje es claro: en Tamaulipas solo si hay “sustento legal”, “estructura especializada” y “bases técnicas firmes”. Traducido del leguleyo al castellano: si el enjambre llega, será tardío, controlado y jamás sobre la colmena del poder en turno, al menos no desde adentro,vendrian de afuéra.
El fiscal repite que no se trata de “golpes a la piñata”, como si la piñata fueran los contratos inflados, las licitaciones a modo, las obras pagadas tres veces; no, esas no se tocan hasta que la Contraloría Gubernamental y la Auditoría Superior del Estado decidan, casi por iluminación divina, que una irregularidad administrativa puede escalar a penal. El zorro esperando la carta del gallinero para decidir si procede investigar a los zorros.
La coordinación circular: Américo se audita a sí mismo
La supuesta clave del modelo es la “coordinación institucional” con la Contraloría y la Auditoría Superior del Estado. Es decir, el fiscal que se supone independiente depende de las oficinas que responden políticamente al mismo grupo que hoy gobierna.
Así funciona el truco:
- La Contraloría filtra qué llega y qué no.
- La Auditoría decide si algo “amerita” ámbito penal.
- El fiscal recibe solo lo que ya pasó por la lavadora política.
Luego, el gobernador se para frente a las cámaras con discurso de mano dura, Morena se cuelga la medalla de la “lucha contra la corrupción” y todos fingen que el sistema se está autoconsumiendo heroicamente, cuando en realidad está autocurándose los raspones para seguir saqueando con mejor técnica.
El plazo perfecto para enfriar la indignación
El fiscal admite que primero tiene que hacer un “diagnóstico interno” y que el armado de la estructura especializada puede tardar de tres a cuatro meses. Tres o cuatro meses es exactamente el tiempo que necesitan aunque su antecesor ya llevaba tres años:
- Para que el escándalo del momento se enfríe.
- Para que los expedientes incómodos prescriban en los hechos.
- Para que los que hoy están firmando contratos acomoden papeles, simulen revisiones y reacomoden fichas.
Mientras tanto, el discurso oficial será que “no se puede actuar con improvisación con olor mediático”, como si las carpetas empolvadas y las investigaciones a medias fueran el colmo de la sofisticación jurídica, y no la misma vieja táctica de dejar que todo muera por agotamiento social.
La retórica blindada contra el boomerang
El mensaje del fiscal está construido para una función muy concreta: que la “lucha anticorrupción” nunca regrese en forma de boomerang contra Morena ni contra Américo Villarreal. Se blindan con tecnicismos: metodología, ciencia, derecho, estructuras, diagnósticos, coordinación, litigio estratégico.
Es el manual de la simulación perfecta:
- Se promete enjambre, pero se entrega un escritorio.
- Se presume rigor jurídico, pero se practica selección política.
- Se invoca la ley, pero solo para empapelar omisiones.
En resumen, el nuevo fiscal anticorrupción habla como si estuviera preparando una operación quirúrgica, cuando en realidad está montando una coartada colectiva: si no tocan al gobierno en turno, no es porque falte voluntad, es porque “aún no están las condiciones técnicas” o “no se quiere que los casos se caigan en tribunales”. Qué conveniente: el combate a la corrupción convertido en ingeniería del pretexto, para garantizar que en Tamaulipas el único enjambre real siga siendo el de la impunidad.
Con informacion: HoyTamaulipas/

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