Amnistía Internacional volvió a levantar la voz (otra vez) para ponerle nombre a lo que todos saben, pero pocos se atreven a admitir: la militarización de la seguridad pública ha sido el placebo favorito de todos los partidos que han sido gobierno y ha sido un reverendo fracaso desde hace un titipuchal de reforzamientos por todo el pais y mas de 720 mil muertos.
Según la organización, el despliegue masivo de tropas en el estado no solo ha fracasado en contener la violencia, sino que ha encendido todas las alertas de violaciones sistemáticas a los derechos humanos: detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones… el menú de siempre. Todo esto documentado en su informe “Cambiando el Paradigma”.
La numeralia es brutal: de 478 homicidios en 2022, Sinaloa saltó a 1,663 en 2025, con un incremento del 67% solo en el último año. Los feminicidios se triplicaron, las personas desaparecidas casi se cuadruplicaron y los soldados alcanzaron una cifra récord de 10,516 efectivos desplegados. Es decir, una tropa por casi cada cuatro víctimas.
Y mientras los organismos internacionales se rasgan las vestiduras, el gobierno local sigue puliendo sus botas militares. Ayer martes, Rubén Rocha Moya se lució en Mazatlán durante la toma de protesta del General de División Héctor Ávila Alcocer —otro “experto anticrimen” al frente de la Tercera Región Militar— en lo que parece un déjà vu de estrategia fallida.
Porque si algo ha quedado claro, es que militarizar la paz en México equivale a apagar un incendio con gasolina condecorada.
Con informacion: ELNORTE/

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