El llamado “Gabinete de Seguridad” que suena entre junta de superhéroes y consejo de guerra, pero en la práctica se parecia más a un grupo de terapia de autoayuda para autoridades con experiencias frustradas…ya ni se presenta a su propia sesión de catarsis.
Se reúnieron, «prometieron visitas quincenales, acordaron que ahora sí habria coordinación total y resultados,reconceptuaron las tácticas dentro de la misma estrategia que ya habian reconceptuado,abordaron pendientes que siempre fueron los mismos y luego desaparecieron, desde hace ya mas de tres meses.
Como grupo de WhatsApp de exalumnos que juraba verse cada 15 días, terminaron reaccionando con pulgares arriba a las masacres en los periódicos. En octubre posaron en Mazatlán entre discursos y promesas de más agentes y operativos especiales, y desde entonces el único operativo constante es el de ausentarse puntualmente.
Mientras tanto, el Consejo Estatal de Seguridad Pública anda como paciente ansioso recordándoles en cada foro nacional que no olviden la terapia grupal, que Sinaloa tiene “circunstancias especiales”, que necesitan el “cobijo federal”, como si pidiera que al menos manden un mensaje, un volante, una señal de vida institucional. Les dijeron que “ahora que inicia el año” iban a retomar las reuniones, frase favorita de cualquier procrastinador profesional que aplaza el gimnasio, la dieta y, de paso, la seguridad pública.
El cuadro es perfecto: un gabinete que debería estar en guardia permanente frente a una pugna del crimen organizado, convertido en club de asistencia irregular que dejó la plaza botada, pero mantiene intacto el guion: diagnósticos graves, compromisos solemnes, y una fidelidad absoluta… a la agenda de no aparecer.
Con informacion: NOROESTE/

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