No fue la avanzada presidencial, aclaran con solemnidad desde San Luis Potosí, como si el detalle cambiara lo esencial: que en la carretera 57 siguen asaltando a plena luz del día, con todo y operativos, sellos y discursos de seguridad
El secretario general José Guadalupe Torres salió a corregir la nota: no fue el convoy de la presidenta, fueron “otras personas”. Qué alivio, ¿no? El robo existió, los hombres armados también, el botín está contado y el operativo se montó; lo único falso fue el linaje de los atracados
En otras palabras, el desmentido no borra el asalto, sólo le cambia de apellido a las víctimas. El relato oficial respira tranquilo porque la imagen de Claudia Sheinbaum no rodó sobre el asfalto, pero la carretera San Luis Potosí–Matehuala sigue en manos de quien realmente manda allí: los que te encañonan, no los que te gobiernan.
Y así, entre comunicados y aclaraciones, el Estado celebra haber salvado la “dignidad institucional” mientras sigue sin poder garantizar algo tan básico como pasar por la 57 sin que te bajen cámara y cartera.
Una via tan peligrosa que hasta la guardia nacional te dispara a matar y te mata.
Con informacion: RIO DOCE/

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