Visitanos tambien en:

miércoles, 21 de enero de 2026

«NO FUE VENGANZA,FUE AUTOPRESERVACION»: «FEMINA de 21 AÑOS LOGRA que le RECONOZCAN su DERECHO a DEFENDER la VIDA y que NO ERA VICTIMARIA,ERA VICTIMA»…la liberan tran matar al esposo, un ebrio violento cotidiano que la arrinconaba.


n un país donde la justicia suele llegar con tacones rotos y la estadística sangra más que cualquier parte médico, que una mujer salga libre por matar a su agresor en legítima defensa no es noticia menor: es prácticamente un milagro institucional.

Porque México —tan moderno en los discursos y tan medieval en la práctica— sigue escribiendo su historia con nombres de mujeres muertas. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2025 se registraron más de 830 presuntos feminicidios. Y eso, claro, sin contar las miles de muertes clasificadas como “homicidios dolosos de mujeres”, ese limbo burocrático donde se esconden las negligencias del Estado.

Esta joven de 21 años, vecina de Coyoacán en CDMX, hizo lo impensable: sobrevivir. Su agresor —su esposo, ebrio, violento, cotidiano— la arrinconó en su casa, y ella respondió con lo único que tenía a la mano: un cuchillo de cocina. No fue venganza, fue autopreservación. La Fiscalía, por una vez, no necesitó un trending topic para entenderlo y determinó que actuó bajo legítima defensa, una decisión que, en un país feminicida, suena casi subversiva.

Ana Yeli Pérez, del Observatorio Nacional del Feminicidio, lo resumió con precisión quirúrgica: “No es que esté bien: es que es su obligación”. Pero decirlo en voz alta importa, porque a muchas otras no se les cree, no se les defiende, no se les libera. Porque por cada mujer que logra salir viva, hay decenas que nunca llegaron a levantar una denuncia, cientos que fueron silenciadas por la desidia judicial y miles que siguen temiendo volver a casa.

El viacrucis de esta fémina no es una anécdota aislada: es espejo y advertencia. Es, sobre todo, un recordatorio incómodo de que, en México, la legítima defensa femenina sigue siendo excepción y no regla. Y mientras el Estado apenas empieza a distinguir entre víctima y victimaria, las mujeres aprenden a sobrevivir con un arma en la cocina y una oración en la garganta.

Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: