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miércoles, 21 de enero de 2026

EL «DIAGNOSTICO CLINICO del DOCTOR que IBA SANAR TAMAULIPAS»: CON «AYUDA de la PRENSA de CABECERA AMERICO YA DIO de ALTA al PACIENTE que SIGUE en TERAPIA INTENSIVA»…gobernado por la gobernanza criminal.


Durante la Ceremonia Cívica de Honores del pasado lunes en el Congreso del Estado, junto con el presidente del Poder Legislativo, Humberto Prieto y la presidenta del Poder Judicial, Tania Contreras, y en el marco de la inauguración del Museo Legislativo, el jefe del Ejecutivo afirmó que la estrategia de seguridad, a diferencia del pasado, da resultados con el propósito de acotar a la delincuencia y arribar a un Estado de derecho que ahora avanza con toda claridad.

Hay otros datos: Tamaulipas no está “acotando” a la delincuencia: la está administrando mientras maquilla el expediente con conferencias, honores a la bandera y sermones contra la “infodemia”.

Mapa rojo, discurso verde

El propio registro oficial reconoce a Tamaulipas como subcampeón nacional en personas desaparecidas, con alrededor de 13,643 casos, hasta las 02:51 hrs. de hoy y es segundo lugar del país según Registro del Sistema Nacional de Personas Desaparecidas No Localizadas (RNPDNLO)

Mientras el mapa de las desapariciones en una entidad donde desparecer equivale morir pinta de rojo al estado, la narrativa oficial se pinta de verde esperanza: el gobernador presume que “el Estado de derecho avanza” y que la seguridad “se siente en la percepción ciudadana”, como si ejecuciónes,extorsiones,levantones y fosas fueran un problema de relaciones públicas.​

El doctor del discurso

Américo Villarreal se vende como “médico” que combate la “infodemia”, pero el único virus que intenta extirpar es el de la crítica: acusa a medios y redes de ser “ingenieros del caos” pagados, mientras su gobierno carga con señalamientos de vínculos probados con células criminales organizadas que el calculo politico de su partido y la FGR temen convertir en carpeta penal en Mexico,pero no asi en EE.UU.

Como lo dijo:

«No dejemos que los medios, las redes, sean cooptados por páginas pagadas a ingenieros del caos y pauten con su poder económico, para generar emociones en base a la mentira, a la hipocresía, por no convenirles el bienestar social, la justicia y una distribución más justa de la riqueza.  Sigamos trabajando unidos por el gran Tamaulipas que queremos».

La prensa de sobre amarillo recicla este parte oficial de “unidad”, “ética” y “futuro cierto”, pero nunca pregunta por qué un estado con más de 13 mil desaparecidos puede darse el lujo de declararse ejemplo de Estado de derecho y respeto a la libertad de expresión, eso ya lo sabemos.

La máquina de desapariciones

Tamaulipas no es un laboratorio de seguridad, es un laboratorio de desapariciones: colectivos cuyas plegarias no son escuchadas ni en Tamaulipas,ni el la CDMX,siguen documentando los miles de casos acumulados en municipios como Reynosa y Matamoros convertidos en intermitentes zonas de guerra con corresdores de levantones sistemáticos.

Es en este mismo contexto, es que desaparece un convoy completo de 8 tráileres con sus operadores saliendo de Matamoros,como publicó REFORMA ayer martes.

Pero la investigación queda en manos de un fiscal señalado por haber estado en prisión por servir al Cártel del Golfo: la institucionalidad investigando a su propio espejo.

Infodemia vs impudemia

El gobernador bautiza como “infodemia” a cualquier información que rompa el guion oficial, pero lo que enferma al estado es la impudemia: la epidemia de impunidad que permite ejecuciones de policías ministeriales, desapariciones masivas y fiscalías contaminadas sin que nadie rinda cuentas.

En vez de pedir auditorías, carpetas sólidas y peritajes independientes, el gobierno receta campañas de percepción, vocerías que presumen cifras “históricas” de localizados mientras omiten más de 13 mil personas que siguen sin aparecer.

Prensa de cabecera del paciente

El coro mediático que reproduce sin matices “Tamaulipas acota a la delincuencia” funciona como anestesia moral: reduce la tragedia a boletines con foto, banda de guerra y citas solemnes sobre “unidad con ética y compromiso”.

Hablar de “avance del Estado de derecho” en un estado de paso para drogas, migrantes,asesinatos,extorsiones y desapariciones donde la delincuencia comparte escritorio con el poder político y abraza al gobernador, no es periodismo: es firmar la hoja de alta médica de un paciente que sigue en terapia intensiva y con la morgue trabajando horas extra.

Con informacion: Opinión Publica/

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