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lunes, 12 de enero de 2026

«DIABLO les ORDENA VESTIR a su MODA»: » GOBERNADOR de N.L CONVIERTE POLITICA EDUCATIVA en PROPAGANDA con MANGAS y MENORES en ESPECTACULARES ANDANTES»…en vez de secundaria pública, parece sucursal de campaña permanente.


Directivos de secundarias públicas en Nuevo León, ya ordenaron que sus alumnos vistan de forma obligatoria los uniformes repartidos por el Gobierno del Estado, con el logo de la Administración de Samuel García y el color naranja, distintivo de MC, el partido del Mandatario.

La instrucción fue comunicada en diferentes fechas a los padres en escuelas como la Secundaria 10 «Moisés Sáenz Garza», localizada en Venustiano Carranza y Aramberri, y la Secundaria Técnica 72, en el norte de Monterrey.

«A partir del próximo lunes 12 de enero de 2026 todos los alumnos deberán portar el uniforme donado por el Gobernador del Estado de Nuevo León, a cargo del C. Dr. Samuel Alejandro García Sepúlveda a través del C. Dr. Juan Paura García, Secretario de Educación», dice una circular de la Secundaria 10.

Va contra la ley, la moral y la etica

El “uniforme naranja” no es política educativa, es propaganda con mangas y pants: convierte a menores de edad en espectaculares andantes de Movimiento Ciudadano y de la marca personal de Samuel García, usando recursos públicos y poder de mando escolar para forzar la puesta en escena.

En vez de secundaria pública, parece sucursal de campaña permanente: tres días a la semana los chavos disfrazados de “brigadistas involuntarios” del Nuevo Nuevo León, con logo del Gobierno y cromática naranja MC que ni se molesta en disimular el guiño partidista. La instrucción no viene como recomendación pedagógica, sino como orden: “deberán portar el uniforme donado por el Gobernador”, como si la escuela fuera pasarela de ego y no espacio educativo laico y neutral

La escena es más de clientelismo textil que de política pública:empresas amigas —Grupo Dos Banderas y Grupo Textilero— ligadas a contratos millonarios, el logo de la Administración donde debería ir el escudo de la escuela, y papás recibiendo la instrucción con margen ridículo para ajustes, porque la urgencia no es educativa, es visual: que el naranja se vea ya. El mensaje real no está en la circular sino en la prenda: “esto te lo dio Samuel”, repetido cada lunes, miércoles y viernes, hasta que la identidad escolar se arrincona detrás del branding del gobernador.

Choques con normas y Constitución

  • Educación laica y ajena a fanatismos
    El artículo 3 constitucional exige que la educación impartida por el Estado sea laica, gratuita, con fines formativos y orientada a combatir fanatismos y servidumbres. Forzar uniformes con colores y logos asociados a un partido y a la imagen personal de un gobernante contamina ese deber de neutralidad y empuja a la escuela hacia el culto a la figura en lugar de formar criterio crítico.
  • Propaganda gubernamental y neutralidad de recursos
    El artículo 134 constitucional establece que la propaganda de los entes públicos debe tener carácter institucional, fines informativos, educativos o de orientación social, y no puede incluir nombres, imágenes o símbolos que impliquen promoción personalizada de ningún servidor público ni confundirse con símbolos de partidos. Cuando los uniformes gratuitos replican el código de color de MC y llevan el logo de la administración que encabeza Samuel García, se cruza la línea de apoyo institucional a promoción política encubierta, usando a niños como soporte de comunicación social.
  • Uso de colores y símbolos partidistas en bienes públicos
    Ya hay antecedentes legislativos (como el dictamen de Sinaloa) que prohíben expresamente que uniformes y útiles gratuitos incluyan nombres, logos, símbolos o colores vinculados a propaganda electoral o promoción personalizada de funcionarios, y sólo permiten escudo oficial y nombre de la dependencia. Obligar a portar un uniforme con diseño corporativo naranja MC y logo de la administración estatal choca con ese estándar de imparcialidad y refrenda un patrón de colonización partidista de bienes públicos, como cita COMUNICADO OFICIAL.

Ética, moral y derechos de niñas, niños y padres

  • Instrumentalización de menores
    Convertir el cuerpo del estudiante en soporte visual de la marca del gobernador es, en términos éticos, instrumentalizar a menores de edad para fines políticos, algo frontalmente contrario al interés superior de la niñez que debe guiar toda decisión de política pública en educación. La identidad escolar —nombre, escudo, colores propios— queda relegada para privilegiar la identidad del proyecto político en turno, lo que erosiona el sentido de pertenencia a la comunidad educativa y lo subordina al del caudillo local.
  • Coacción disfrazada de “donativo”
    El uniforme es presentado como “donado por el Gobernador”, pero el uso es obligatorio y calendarizado por directivos: eso se parece más a coacción simbólica que a un beneficio. Además, el aviso a destiempo, con tallas mal ajustadas y sin margen real para adaptar prendas, añade una carga práctica y emocional a las familias, que quedan atrapadas entre el miedo a represalias escolares y el rechazo a que sus hijos porten propaganda gubernamental.

Responsabilidades legales y políticas del mandatario

  • Uso indebido de recursos públicos
    Si el programa de uniformes se diseña o se explota para promover color e imagen asociados al partido del gobernador, puede encuadrar en uso indebido de recursos públicos con fines de promoción personalizada, contrario al artículo 134 y a la Ley General de Comunicación Social, que prohíbe campañas que destaquen nombres, imágenes o símbolos de servidores públicos e induzcan confusión con emblemas partidistas. La relación con proveedores favorecidos mediante contratos millonarios añade un posible ángulo de responsabilidad por manejo opaco o irregular de recursos y posible conflicto de interés, al ligar política social, negocio y marca partidista en un mismo paquete de tela.​
  • Violación de deber de imparcialidad y equidad futura
    Como titular del Ejecutivo estatal y rector de la educación pública en el estado, Samuel García tiene el deber reforzado de garantizar que los planteles operen sin sesgo partidista y que los programas de apoyo no se conviertan en plataformas de propaganda anticipada. Cargar de naranja partidista a los uniformes oficiales sienta un precedente de captura política del entorno escolar que puede vulnerar principios de equidad en futuras contiendas electorales y abrir la puerta a impugnaciones por promoción personalizada y uso clientelar de programas sociales.

Con informacion: ELNORTE/

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