En Reynosa,Tamaulipas ,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal,la estrategia del topon,la persecución y el tiroteo, que parece ser la única,dejo otra vez mas daños de los que intentaba resolver: la tarde del sábado una persecución desmesurada de la Guardia Estatal terminó en choque múltiple, un elemento lesionado y tres autos civiles destrozados, pero nadie sabe —oficialmente— ,si como siempre ocurre,atraparon a alguien del Cartel del Golfo o volvieron a escapar, pero si se sabe, que otra vez inocentes terminaron perjudicados.
El “topón” como política pública
En Reynosa todos los dias la escena se repite como libreto gastado: patrullas a toda velocidad, detonaciones de arma de fuego y, al final, un caos vial y vecinal que sólo demuestra que la estrategia del topón sirve más para sembrar pánico que para imponer Estado.
La persecución sobre la calle Francisco Villa, entre Dalia y Ciudad de México, dejó una patrulla incrustada en un choque múltiple contra un BYD eléctrico, un Toyota y una Dodge Caravan, con daños cuantiosos y un guardia estatal volando de la batea como proyectil humano.
Daños colaterales como saldo oficial
El parte no presume detenciones ejemplares ni desarticulación de célula alguna: presume, en los hechos, incapacidad.
El área quedó acordonada por horas, vecinos atrapados en el tráfico y la versión extraoficial de que hasta el arma de cargo del elemento pudo haberse disparado accidentalmente, como metáfora perfecta de una fuerza pública que ni se controla a sí misma.
Inteligencia de discurso, balaceras de callejón
Mientras los discursos de Morena y del gobierno de Américo Villarreal hablan de diálogos en puerta con los ciudadanos en programas de radio que aplauden y no cuestionan,la policia otra vez es parte de la inseguridad.
La “estrategia” se reduce a correr detrás de alguien a balazos en zonas urbanas densamente pobladas y solo sino se conducen en convoy ,sin filtros, sin planeación y sin cuidado por terceros, como si la vida civil fuera mero daño colateral administrativo.
El narco en la mesa del poder
Todo esto ocurre mientras el gobernador carga la losa de sus fotos incómodas y las crónicas que lo colocan a milímetros de distancia de los operadores del Cártel del Golfo, en particular de la facción de Los Metros.

El periodista Héctor de Mauleón,en EL UNIVERSAL ,ha documentado el entramado de El Primito, El M36 y Mario Guitián Rosas, El Chispa, operador de negocios, huachicol, secuestros y extorsiones en Reynosa, retratado en la misma mesa con Américo Villarreal y José Narro, el día en que dos marinos escoltas desaparecieron después de reunirse ahí mismo.
Un Estado que dispara, pero no explica
El activista Gabriel Hernández Tovar alcanzó a dejar dicha su sentencia: “Si algo me llega a pasar a mí o a mi familia, el responsable es El Chispa”; meses después apareció muerto.

Este mismo personaje es señalado por inteligencia,a decir de Mauleon, como pieza clave del crimen en Reynosa, circulaba en fotos con figuras de Morena y operadores sindicales como si fuera parte del paisaje político normal.
En ese contexto, la persecución que termina estampando una patrulla contra autos civiles sin una sola explicación clara no es un error operativo: es la prueba viva de un Estado que se siente más cómodo detrás del parabrisas blindado y de la foto con el hombre equivocado, que rindiendo cuentas sobre por qué su única táctica de seguridad es seguir disparando a oscuras en una ciudad tomada.
Con informacion: HoyTamaulipas/ EL UNIVERSAL+




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