En un nuevo episodio de la disputa entre los dos principales cárteles del narcotráfico en México, el Cártel de Sinaloa (CDS) colocó varias mantas en el municipio de Villaflores, en la región de la Frailesca, para retar a sus adversarios del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del llamado Cártel Chiapas y Guatemala (CCyG), con quienes se disputa el control territorial del estado y de paso burlarse del gobierno.
El episodio de las narcomantas y violencia previa en Villaflores, retratan un gobierno reducido a brigada de limpia pública: llega, quita la lona, se toma la foto mental… y se va, mientras los grupos armados dictan el boletín oficial a base de tela y cinchos.
El gobierno, espectador con uniforme
- Hombres armados se pasean de madrugada, cuelgan lonas frente a un penal y en un parque rural, y nadie ve nada hasta que amanece, pero luego sí alcanzan a llegar Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal… a retirar la evidencia como si fueran empleados de mantenimiento urbano.
- No hay detenidos, no hay responsables, no hay ni siquiera un detenido por estorbar la vía pública; sólo un Estado que aparece después del show, barre el escenario y finge que controla la función.
El “Villaflores tiene dueño”
- Cuando una manta afirma que “Villaflores tiene dueño” y que incluso “El Amate tiene dueño”, lo que queda claro es que el mensaje no es sólo para el cártel rival, sino para las autoridades que ya fueron degradadas a simples inquilinos tolerados.
- Que un grupo criminal se permita marcar territorio justo junto a un Centro de Reinserción Social sólo subraya que la reinserción es un chiste cruel y que el verdadero control del entorno del penal no lo tiene el Estado, sino el que firma “Atte CDS”.
La frontera como tierra de nadie
- Mientras el gobierno presume “operativos de seguridad” en la región fronteriza, los comandos cruzan a Guatemala, matan, hieren, queman casas y se enfrentan con soldados como si se tratara de un torneo regional de guerra privada.
- México y Guatemala despliegan fuerzas y estrategias, pero a la hora de los hechos los que siguen moviéndose con comodidad por ambos lados de la línea son los mismos grupos que cuelgan mantas y se reparten plazas como si fueran franquicias.
Autoridades: reacción, no acción
- La narrativa oficial se reduce a dos verbos: “retirar mantas” y “reforzar vigilancia”, como si la crisis fuera decorativa y no estructural; el Estado reacciona a la lona, no al poder que la hace posible.
- Cuatro años de escalada de violencia en Chiapas no han producido una estrategia visible, pero sí una rutina muy clara: los cárteles ocupan el territorio de madrugada y el gobierno llega después a borrar las huellas… hasta la siguiente manta.
Con informacion: PROCESO/

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