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domingo, 11 de mayo de 2025

“HARFUCH TAMBIEN MATO a las NIÑAS ?”: “JEFE de la ESTRATEGIA CALLADITO NO se VE MAS BONITO,le GUSTA COLGARSE MEDALLAS pero NO CARGAR con los COSTALES”…quiere aplausos,pero no las mentadas.


Omar García Harfuch, actual titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPyC) ,coordinador de la actual estrategia federal de seguridad, utiliza de manera activa sus redes sociales, especialmente “X” (antes Twitter), para comunicar sus avances y logros en materia de seguridad.

En sus publicaciones recientes y desde el 01 de Octubre,Harfuch destaca cifras a conveniencia y con el maquillaje que mas le guste,el aseguramiento de drogas, detenciones de “veintitantos mil detenidos”, decomisos de “chorocientas mil armas” y el desmantelamiento de laboratorios clandestinos, presentando estos resultados en el compromiso del gobierno federal con la paz y la seguridad nacional.

Y aunque clara y fundadamente nos esta cuenteando este “jefe de plastico”, este tipo de comunicación refuerza su imagen como jefe de la estrategia y líder de los esfuerzos federales, apropiándose incluso de logros que, por la naturaleza de la coordinación, podrían corresponder a otras dependencias o niveles de gobierno.

Le gusta colgarse medallas, pero no cargar con los costales

Pero,la conducta de Omar García Harfuch, de solo aparecer para presumir y embellecer logros como lo acusa la prensa internacional, nunca para dar la cara en los fracasos o tragedias, se describe como que “nada más le va a las buenas” o “le gusta colgarse las medallas, pero no cargar con los costales”. Es decir, Harfuch se apunta los éxitos y se toma la foto cuando hay resultados positivos, pero cuando la cosa se pone fea, se esconde o le saca al parche.

En el argot popular, este tipo de personaje es visto como alguien que “solo sale en la foto cuando conviene”, “nunca da la cara en las malas” o “se lava las manos cuando hay bronca”. También se le puede tachar de “agachón” o de “tirar la piedra y esconder la mano”, porque evade cualquier responsabilidad cuando hay errores graves o crisis, como el asesinato de civiles inocentes a manos de fuerzas federales bajo su coordinación.

En resumen, en México a esa actitud se le dice: “solo quiere los aplausos, pero no las mentadas”, o simplemente, “le gusta el reflector, pero no la rendición de cuentas”.

Ausencia sistemática ante errores y crisis

Sin embargo, existe un patrón notorio: Harfuch nunca aparece públicamente para asumir responsabilidad o reconocer errores en casos de crisis o tragedias vinculadas a fuerzas federales, como el reciente asesinato de dos niñas en Badiraguato, Sinaloa, presuntamente a manos de militares. 

En este caso, familiares de las víctimas han denunciado que no se trató de un “daño colateral”, sino de una ejecución extrajudicial, de un vulgar asesinato cometido por el ejercito y el incidente ha sido atraído por la Fiscalía General de la República por la gravedad de la acusación, cita INFOBAE. 

Pero hasta el momento, no hay evidencia de que Harfuch haya asumido responsabilidad directa, ofrecido una explicación pública contundente, ninguna condolencia, ni presentado una postura autocrítica sobre la actuación de las fuerzas armadas bajo su coordinación.

Discurso ante violencia: atribución a terceros y énfasis en acciones preventivas

En otras ocasiones, como en la ola de violencia que ha cobrado la vida de menores en Sinaloa, Harfuch ha optado por atribuir la responsabilidad a la delincuencia organizada, enfatizando que las muertes son consecuencia de disputas entre cárteles y resaltando las medidas preventivas implementadas, como la vigilancia permanente de la Guardia Nacional en escuelas. Si bien reporta detenciones y acciones para reducir la violencia, evita abordar fallas y excesos de las fuerzas federales bajo su mando.

Condolencias y promesas de justicia, pero sin autocrítica

Cuando se han registrado asesinatos de elementos de seguridad o de civiles, lo unico que se ha conseguido es que Harfuch desde las envíe algun mensajes de condolencia, reconocimiento a la labor de las fuerzas federales y promesas de que los hechos “no quedarán impunes”. 

No obstante, este tipo de comunicación evita el reconocimiento de posibles errores institucionales o la asunción de responsabilidad política y operativa, especialmente en casos donde hay señalamientos directos contra fuerzas federales.

“Conducta Dolosa o estrategia política?

La conducta de Harfuch responde a una lógica política y comunicacional clara:

  • Centraliza el mérito de los logros, reforzando su liderazgo y el de la estrategia federal.
  • Desvía la responsabilidad de los errores hacia factores externos (delincuencia organizada) o hacia instancias judiciales (FGR), evitando el desgaste político y la autoincriminación.
  • Evita la autocrítica pública, lo que le permite mantener una imagen de eficacia y control, pero a costa de la transparencia y la rendición de cuentas.

Esta estrategia puede considerarse dolosa en tanto omite deliberadamente el reconocimiento de fallas graves, especialmente cuando involucran la vida de civiles inocentes y posibles violaciones a derechos humanos por parte de fuerzas bajo su coordinación. 

La ausencia de autocrítica y de asunción de responsabilidad ante hechos como el asesinato de las niñas en Sinaloa refuerza la percepción de impunidad y falta de empatía institucional, debilitando la confianza ciudadana en la autoridad federal.

En suma, Harfuch capitaliza los éxitos y minimiza o evade los fracasos y errores que le deja a los demas, lo que constituye una práctica recurrente en la comunicación política de altos mandos de seguridad en México. 

Esta conducta, lejos de fortalecer la legitimidad institucional, la erosiona, especialmente en contextos de violencia donde la exigencia social de justicia y transparencia es máxima.

Con información: @Redes/

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