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viernes, 27 de febrero de 2026

LAS «MÁNCHAS del MENCHO»: «MAGENTA DISECCIONÓ ABATIMIENTO de CAPO como AUTOPSIA POLITICA y lo que ENCONTRARON NO FUE un OPERATIVO QUIRURGICO»…sino una ejecución mediática con una verdad oficial lista para servirse en plato desechable.


Para el Circulo de Análisis de Codigo Magenta,la neutralización de “El Mencho” se trató, prácticamente, de un Golpe de Estado. El hecho de que no se consultara a la presidenta ni al secretario de Seguridad Pública ni al Congreso significa que quienes rigen y mandan en México son los militares.

Círculo Magenta se sentó a diseccionar el “abatimiento” del Mencho como si fuera autopsia política, y lo que encontraron no fue un operativo quirúrgico del Estado mexicano, sino un narco–golpe de Estado en cámara lenta donde los uniformes mandan y la presidenta mira desde la banqueta sin guion, sin briefing y, sobre todo, sin control.

Doce periódicos “serios” amanecieron clonados con el mismo titular de Pasquín Oficial: “Abaten al Mencho”. Ni Photoshop se atreve a tanto copia y pega. Ese coro perfecto no huele a libertad de prensa, huele a boletín militar repartido al mayoreo. En la narrativa de Círculo Magenta, el país despertó con una ejecución mediática y una verdad oficial lista para servirse en plato desechable: el gran capo cayó, aplaudan y no pregunten.

El primer disparo del panel no va al Mencho, va directo al corazón del régimen: hay una fractura abierta entre Ejército y aparato civil de seguridad, y ya supura pus institucional. El operativo se monta de noche, vía Comando Norte, con militares gringos hablando con militares mexicanos, mientras la presidenta y su zar de seguridad miran el partido por radio… si acaso. La supuesta Comandanta Suprema se entera tarde, mal y nunca; no la blindan, no la trasladan al búnker, no la sientan frente a los monitores como a Bush en 9/11 o a Obama en Abbottabad. En el libreto de Código Magenta, Claudia no gobierna la guerra: la guerra la gobierna a ella.

En la escenografía de Tapalpa, el cadáver estelar brilla por su ausencia. La casa del capo más violento de México y más sofisticado del país, según Washington, luce más como Airbnb desocupado que como escenario de combate: ni paredes cribadas, ni salas destrozadas, una sola mancha tímida de sangre y cartuchos que bien pudieron sembrarse como macetas de utilería. El guion oficial dice: lo capturamos herido, se nos murió camino al hospital. El guion irreverente de la mesa pregunta: ¿de veras fue operativo, o fue cita de negocios con sus amigos de uniforme convertida en ejecución “por encargo” con bendición de Palenque y supervisión de Comando Norte?

La duda no es si el Mencho era un monstruo; la duda es si el muerto es el monstruo correcto o un cuerpo conveniente certificado por una prueba de ADN hecha en casa por una Fiscalía alineada al gobierno. No hay foto del cadáver, no hay comité independiente que vea el cuerpo, no hay evidencia pública robusta, sólo “créanme porque lo digo yo” en un país donde la palabra oficial vale menos que un narco–bloqueo en periférico. Ante la duda, dicen ellos, abstente; ante tanta opacidad, el panel decide no comprar el ataúd narrativo en pagos chiquitos.

El análisis sube de tono cuando entra el tema que el gobierno intenta maquillar como gesta heroica y que ellos nombran como lo que parece: un golpe de Estado en clave de seguridad. No consultar a la presidenta, ni al secretario de seguridad, ni al Congreso para la operación de seguridad nacional más grande en una década equivale, según Círculo Magenta, a admitir que los civiles ya sólo decoran la escenografía del poder. Quien decide a quién se mata, cuándo se opera y con quién se coopera son los militares mexicanos enganchados al Comando Norte, presionados por memorándums del Departamento de Justicia y por el regaño público del ala dura de Washington que ya estaba harta de la estrategia de “abrazos no balazos”.

Detrás del teatro de la captura, aparece el verdadero elenco: Trevilla lavando su imagen en Washington, la Sedena abriéndole la puerta a sobrevuelos de inteligencia gringa, fuerzas especiales “de entrenamiento” y presencia militar estadounidense en centros de mando mexicanos. Mientras tanto, la vieja foto incómoda del general con un operador financiero del CJNG reaparece como recordatorio de que quienes hoy encabezan la “limpieza” del cártel ayer posaban sonrientes con sus financieros. Aquí el mensaje del panel es brutal: no se rompió el narcoestado, se reacomodó; no se acabó el pacto, se firmó uno nuevo.

El Mencho, en este relato, no es el fin de nada sino el ajuste de cuentas de una sociedad anónima del crimen. Caen él y algunos lugartenientes, pero la sucesión se mueve rápido: el hijastro 0-3, el Jardinero, y detrás de bambalinas los Cuinis, los financieros discretos que convirtieron la violencia en estructura corporativa, inversiones, fondos y, según ellos, “historias de miedo” que aún no salen a la luz. La purga simultánea en Reynosa, los bloqueos en 20 estados, el huachicol fiscal, los casinos, los aviones privados llenos de efectivo rumbo a Jalisco y asesinatos selectivos en nodos clave del CJNG pintan más un reacomodo de capital y rutas que una cruzada ética del Estado.

Estados Unidos, en esta pieza, no es héroe aliado; es el socio mayoritario harto del junior mexicano que no entrega resultados. Según el panel, Trump se cuelga la medalla en el State of the Union, Steve Fisher documenta que la CIA y el FBI pusieron la ubicación con dron Predator, y las fuerzas especiales gringas enseñaron al Ejército mexicano cómo entrar sin volar la casa. México actuó, dicen, por miedo a que Washington actuara solo, y ese miedo explica tanto la prisa como la sordina política: se mata al capo, se evita capturarlo vivo para que no cante como tenor en un tribunal de Estados Unidos y arrastre consigo a militares, políticos y empresarios de ambos lados de la frontera.

Mientras el país ardía con bloqueos, Oxxos en llamas, autos incendiados y turistas varados, la presidenta, según el diagnóstico de la mesa, se limitó a un comentario de banqueta y luego salió a escena de blanco, hablando de reforma electoral y de paz como si no se acabara de exhibir la vulnerabilidad absoluta del Estado frente a un cártel que operó reacciones en 20 entidades y tiene presencia en 40 países. 

El contraste que subrayan es demoledor: Trump narra con detalle su victoria frente al “cártel más siniestro” en horario estelar, mientras la mandataria del país donde ocurrió todo parece querer pasar la página sin pronunciar siquiera el nombre del abatido.

El remate del Círculo Magenta es una advertencia envuelta en sarcasmo: lo que se está jugando no es sólo el futuro del CJNG, sino quién va a ser la madrina o el padrino del próximo cártel oficial del sexenio. 

Anticipan un “coletazo”: la extradición inevitable de un político morenista de alto nivel como ofrenda a Washington, y la duda cruel sobre a qué facción golpearán con ese sacrificio, si al grupo de Tabasco o al clan pragmático de Palacio Nacional. 

La conclusión del análisis de Codigo Magenta es tan irreverente como lúgubre: la Cuarta Transformación se exhibe débil, dividida y con urgencia de cirugía mayor en el gabinete; si no se hace, el país quedará formalmente en manos de los uniformes, y los próximos Menchos ya no los elegirán las urnas ni los pactos domésticos, sino los escritorios en Washington que decidan qué capo estorba y qué capo conviene mantener con vida.

Con información: CODIGO MAGENTA/

«NO,NO se LLAMABA NEMESIO»: «CAPO ENAMORADO del CARTEL de JALISCO se LLAMABA RUBEN»…un nombre de origen hebreo.


Durante años, mas de una década, medio planeta —con sus agencias, sus uniformes planchados y sus presentaciones en gráficos de inteligencia— juraban que buscaba a “Nemesio Oseguera Cervantes”, alias El «Mencho» y aunque Estados Unidos lo identificaba con dos nombres,entre ellos Nemesio,solo se llamaba Ruben,mientras la SEDENA,ahora DEFENSA, identificaba como Nemesio,como aparece en filtraciones de Guacamaya Leaks,como cita el diario Español,El Pais.

Y es que resulta que la CURP (esa de la que nadie se salva, ni el que “no existe”) vino a hacer lo que no hicieron expedientes, fichas internacionales ni conferencias de prensa: decir “a ver, tantito, aquí no dice Nemesio”.

La burocracia: villana y heroína

Según el texto, la consulta de registros oficiales y del Registro Civil indica que el nombre de pila que aparece en el acta de nacimiento no es “Nemesio”, sino Rubén Oseguera Cervantes. Y ahí está el chiste negro: mientras los aparatos de seguridad y las fichas mediáticas repetían “Nemesio” como mantra, el papelito más mexicano del universo —la CURP y sus tentáculos— guardaba el dato con una frialdad administrativa casi poética.

“Nemesio” era el traje; “Rubén”, el recibo

La nota publicada por El Universal Grafico ,plantea que este tipo de discrepancias es común en el crimen organizado: usar nombres alternos, familiares o identidades para enredar rastreos y trámites. En este caso, el alias “Nemesio” se volvió la marca comercial del miedo, mientras “Rubén” sería la firma que te puede aparecer en una base de datos, un registro o un documento que no se impresiona por corridos ni por reputaciones.

Cuando el detalle sí importa (y duele)

El texto sugiere implicaciones prácticas: con la identidad “oficial” se facilita el rastreo de propiedades y cuentas que podrían estar vinculadas al nombre real y no al alias que todo mundo coreaba. También menciona que ubican su nacimiento en Aguililla, Michoacán, y que la revelación funciona como recordatorio de que hasta el más “inlocalizable” deja rastro en la telaraña burocrática.

El significado de Ruben

Rubén es un nombre de origen hebreo, procedente de Re’uven. Su significado clásico se traduce como “ved, un hijo” o “mirad, un hijo”, aludiendo al gozo de los padres al tener descendencia.

En la Biblia, Rubén es el primogénito de Jacob y Lea y da nombre a la tribu de Rubén entre las doce de Israel. De ahí que el nombre cargue con connotaciones de primacía, reconocimiento y cierta carga espiritual ligada a la idea de “Dios ha visto mi aflicción y me ha dado un hijo”.

Con información: ELUNIVERSAL/GRAFICO/WISDOMILIB/ELPAIS

«EJECUTAN a DOMICILIO MADRE BUSCADORA DURANTE GIRA de la IMPUNIDAD de SHEINBAUM en MAZATLAN»…mas que golpe al corazón de las familias que buscan; es un escupitajo en la cara del Estado mexicano.


En Mazatlán, mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum desplegaba su gira de discursos, escoltas de «Harfuch» y espejismos de seguridad, la realidad —esa que no cabe en el programa oficial— se coló a balazos. Rubí Patricia, madre buscadora, fue asesinada justo mientras el Estado se vanagloriaba de “avances” en la búsqueda de desaparecidos. Una coincidencia tan grotesca que parece diseñada por la sátira nacional.

El colectivo Sabuesos Guerreras de Culiacán no tuvo que dorar la píldora: lo llamaron como es, una muestra de impunidad absoluta. Porque si matar a una buscadora durante la visita presidencial no es un mensaje claro de quién manda, entonces ya ni la semiótica puede salvarnos.

El crimen, dicen, no fue solo un golpe al corazón de las familias que buscan; fue un escupitajo en la cara del Estado mexicano y su pretendida estrategia de “paz con justicia”. Esa misma estrategia que presume cifras maquilladas mientras ignora que, en la calle, los verdaderos rastreadores son las madres y no las instituciones que deberían protegerlas.

El colectivo lo puso sin florituras: “Si Rubí Patricia era una buscadora activa, ¿dónde estaban las medidas de protección?” Buena pregunta. Tal vez extraviada entre los reportes de prensa del vocero presidencial o encubierta bajo el polvo de alguna carpeta archivada.

En su pronunciamiento, Sabuesos Guerreras exigió que la Fiscalía General atraiga la investigación y que el asesinato sea reconocido como lo que es: un ataque directo contra una defensora de derechos humanos. Pero en México, hasta eso parece un lujo burocrático.

Porque al final, dicen, las madres ya no solo buscan a sus hijos, ahora también deben buscar justicia para sus muertas. Y mientras la federación presume control y narrativa, lo único que se le escapa entre los dedos —con sangre y tierra— es la poca credibilidad que le quedaba.

Con información: NOROESTE/

«TAMAULIPAS o CARTELUIPAS ?:»HIJO de MANDO CRIMINAL del CDG en PRISION es JEFE de COEPRIS y LEVANTACUOTAS para el AMERIQUIN HIJO del GOBERNADOR de TAMAULIPAS»…federacion se niega a intervenir.


En Tamaulipas, donde Morena gobierna con abrazos al Cartel del Golfo, el escándalo de la COEPRIS Reynosa se pone más jugoso: Alejandro Salazar Salinas, hijo del «Pantera-6» (Eleno Salazar, capo del CDG capturado en 2014 con 20 años de cárcel por narco, armas y trata), no solo es jefe de esa dependencia sanitaria, sino que ahora lo señalan como el flamante encargado de acopiar sobornos para entregarlos directo al «Ameriquín», Américo Villarreal Santiago, vástago del gobernador Américo Villarreal Anaya,ambos ligados al Cartel del Golfo.

La foto que delata el «familiazo» criminal

Desde redes, un tuit suelta la bomba con una selfie inédita y sonriente de Salazar Salinas, confirmando que este operador cobra cuotas de extorsión en Reynosa : el padre gobernador y su retoño «Ameriquín», tradicional receptor de las «mordidas» sanitarias desde el arranque del sexenio. 

Esto complementa la reciente información que expone cómo COEPRIS funciona como guarnida oficial de extorsión al CDG, con el hijo del Pantera-6 al frente pese a su linaje narco.

Herencia penal no, pero complicidad sí

No se hereda delito por apellido, pero en el morenismo tamaulipeco la complicidad se contagia por foto de sobremesa y nombramientos express, como el exmilitar lugarteniente del Cartel del Golfo abrazando al gobernador que opera la extorsión para el «Primito». 

Aquí, Salazar Salinas pasa filtros imaginarios para regular salud mientras recolecta «saldo de extorsión» para el Ameriquín, convirtiendo COEPRIS en ventanilla del crimen organizado y que a nivel estatal lidera Mario Alberto Rebolledo Urcadiz.

La Comisión Estatal para la Proteccion de Riesgos Sanitarios, «COEPRIS», es una dependencia que opera una diversidad de sobornos bajo responsabilidad del Secretario de Salud Vicente Hernandez,amigo intimo del gobernador,cuyo hijo recién fue materia de escandalo.

¿Tamaulipas o Cartelulipas?

Mientras Villarreal Anaya jura «no pactos con nadie», el su gobierno son exhibidos en imagenes abrazando al Cartel y colocando hijos de capos en puestos clave para que cobren la extorsion en nombre de su hijo. ¿Filtro de confianza o pacto familiar? El pueblo paga cuotas, el CDG las cobra y el gobernador sonríe. 

Con información: @redes/medios

«FUE una MASACRE ECONOMICA»:»DESMADRITO ARMADO por el CARTEL de JALISCO y la ESTRATEGIA CADUCA COSTÓ MAS de 2 MIL MILLONES de PESOS»…y la mayoría no lo van a pagar aseguradoras.


La captura y muerte del Mencho dejó dos tipos de cadáveres: los de siempre, tirados en el pavimento… y un cadáver masivo pero silencioso: la economía de la calle, asaltada a plena luz del día y sin balazo de por medio.

La “nueva normalidad” CJNG: te quito el carro, te quemo la ruta, te paro el país

Mientras el gobierno vendía la narrativa del “golpe histórico” al CJNG, en el terreno la cifra que importa no es la de los partes militares sino la de los reportes al seguro: 631 vehículos asegurados robados en un solo estallido de histeria armada.

El 92% de esos robos se concentró quirúrgicamente en Jalisco (396), Michoacán (101) y Nayarit (80), justo donde el CJNG no gobierna por voto pero sí por plomo y bloqueo carretero.

La fórmula fue simple y brutal: sujeto armado, coche arrebatado, unidad reciclada en barricada, incendio, cierre de vialidad, pánico y nota roja “explicada” como daño colateral del éxito gubernamental.

El dato fino: febrero suele tener un promedio de 12 robos diarios de vehículos asegurados; pero el domingo 22 se convirtió en especie de Buen Fin del despojo, disparando una cifra “excesiva” que la propia AMIS reconoce como fuera de todo patrón habitual.

El botín invisible: un millón de comercios tomados como rehenes

Mientras los carros ardían y las carreteras se convertían en catálogos de terror, el comercio hizo lo que siempre hace cuando la autoridad “recupera el control”: bajar cortinas y rezar que el fuego no llegue a la esquina.

La Concanaco-Servytur estima que la violencia tras el abatimiento del Mencho pegó de lleno a un millón de establecimientos, un millón, con un costo económico preliminar de unos 2 mil millones de pesos.

No es guerra, es contabilidad: cada persiana metálica cerrada representa nóminas suspendidas, ventas perdidas, mercancía detenida, rutas de abasto fracturadas y una larga fila de microempresarios que pagan impuestos a un Estado que, a la hora buena, les contesta con un “resguárdense” por cadena nacional.

La AMIS admite que en el tema de comercios “es muy temprano” para medir los daños, porque la gente apenas está presentando reclamaciones; claro, entre sobrevivir al fuego cruzado y llenar formularios, siempre se prioriza seguir respirando.

La patria asegurada: pólizas al frente, Estado al fondo

El mapa del caos dejó claro quién sí toma nota de lo que pasa en el país: las aseguradoras tienen números, porcentajes, entidades y modus operandi; el Estado tiene discursos, banderas y conferencias matutinas.

Norma Alicia Rosas, de la AMIS, explicó que en varias zonas de Jalisco el guion se repitió: un tipo armado despoja al conductor, el vehículo es herramienta desechable para vandalismo y bloqueo, y el ciudadano termina convertido en proveedor involuntario de “infraestructura criminal”.

Entre tanto, el análisis fino sobre si los robados fueron autos particulares o tractocamiones “sigue en curso”, un eufemismo elegante para decir: seguimos contando los daños mientras el país pretende digerir la “buena noticia” de la muerte del capo.

La guerra contra el narcotráfico ya no se mide en decomisos, sino en deducibles: quién paga el carro, quién cubre el cierre, quién absorbe los 2 mil millones de pesos que se evaporaron en menos de 48 horas de pánico.

La masacre económica: saldo mas rojo en pesos que en sangre

Hablan de masacre cuando se cuentan cuerpos, pero esta vez el rastro rojo corre por los estados financieros ,mas que por las morgues.

El millón de comercios afectados son un gigantesco cementerio de días laborales perdidos, con dueños que tienen la mala costumbre de no salir en las fotos de gabinete ni en los partes de seguridad.

Cada auto robado para bloquear una carretera es una transferencia forzada: del patrimonio familiar a la operación criminal, con el Estado fuera de cuadro salvo para cobrar el IVA de la próxima reparación.

Si esto es el “costo del éxito” contra un cártel, habría que preguntar si la estrategia no consiste, en realidad, en cambiar de víctima: del Mencho a los asegurados, de los sicarios abatidos a los tenderos quebrados.

Colofón: victoria pírrica, país en pérdida total

La muerte del Mencho se vende como triunfo histórico; los datos de la AMIS y la Concanaco cuentan otra historia: la del país que celebra la foto del capo caído mientras normaliza que un domingo cualquiera se roben 631 vehículos y se congelen 2 mil millones en daños.

Hay masacres que dejan cuerpos y masacres que dejan estados de cuenta; en esta, el narco puso el terror, el comercio puso el dinero y el gobierno puso el discurso, como siempre, perfectamente asegurado contra la vergüenza.

Con información: PROCESO/

EL «INE se O_PONE al BRINCO»: AL «PLAN con MAÑA de la DEFORMA ELECTORAL de SHEINBAUM ..quiere un sistema electoral que no supervise al gobierno, sino que lo acompañe —de preferencia, hasta el infinito y más allá.


Dicen que la maldad nunca se presenta con capa y tridente: a veces sonríe con bata de laboratorio y dice que todo es “para simplificar” o “para ahorrar recursos”. Así llegó la presidenta Claudia Sheinbaum al escenario nacional con su reforma electoral —ese Frankenstein legislativo que, disfrazado de modernidad democrática, huele a mausoleo del INE.

Para empezar, propone borrar del mapa el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), ese sistema que desde 1994 permite conocer, con base en actas reales capturadas en tiempo real, cómo va la elección. Traducido sin tecnicismos: eliminar el PREP es apagar la luz justo cuando se cuentan los votos.

La presidenta del INE, Guadalupe Taddei, una funcionaria poco dada al escándalo, levantó la ceja y soltó la pregunta que quema:

“Si no vamos a tener PREP, ¿qué información entregará el Instituto el mismo día de la elección?”

Buena pregunta. Porque sin PREP, los únicos que sabrán “cómo va la elección” serán… adivina quién: el gobierno, sus operadores distritales y su narrativa oficial. El resto, por primera vez en tres décadas, tendría que esperar “conteos oficiales” con sello de Presidencia.

Pero eso es apenas el aperitivo del llamado “plan con maña”: una reforma electoral que en el papel optimiza, pero en la práctica recentraliza el poder, disuelve las estructuras técnicas independientes y deja en manos del Ejecutivo el relato electoral.

Desglose pormenorizado: los 10 puntos (y su trampa)

  1. Eliminación del PREP.
    • Oficialmente: evitar duplicidad y “mejorar la transparencia” con conteos distritales más rápidos.
    • En realidad: eliminar la única fuente de información ciudadana inmediata sobre resultados. Abre la puerta a manipular la narrativa la noche de la elección.
  2. Transformación de las Juntas Distritales.
    • Se propone que dejen de ser órganos permanentes y pasen a ser temporales. Eso implica disolver la red profesional que documenta y organiza elecciones entre ciclos.
    • Traducido: desmantelar al INE desde sus bases operativas y reemplazar experiencia técnica por control político temporal.
  3. Facultad del INE para retirar contenido en redes (incluso IA).
    • A primera vista, parece útil contra la desinformación. Pero ¿quién define qué es “falso”? Y peor: se siembra la idea de vigilancia de contenido político bajo supervisión “en tiempo real”.
    • Riesgo alto de censura política encubierta y manipulación preelectoral.
  4. Reconfiguración del padrón de funcionarios y estructura del servicio profesional.
    • Menos plazas, más rotación, menos personal técnico estable.
    • Resultado práctico: debilitamiento de la memoria institucional y aumento del control desde oficinas centrales (léase: el Ejecutivo).
  5. Reducción del presupuesto y centralización de recursos.
    • Objetivo declarado: austeridad. Objetivo oculto: dependencia financiera del INE respecto al gobierno federal.
    • Sin dinero, no hay autonomía técnica real.
  6. Nombramientos coordinados con el Congreso.
    • Se refuerza la intervención legislativa (y por ende partidista) en los nombramientos técnicos del INE.
    • Se erosiona la independencia natural del órgano arbitral.
  7. Revisión automática de estructura cada elección.
    • Parece control administrativo, pero equivale a poner en riesgo la continuidad profesional del personal electoral después de cada proceso.
  8. Digitalización de actas y conteos vía plataformas gubernamentales.
    • Suena a avance tecnológico, pero si las plataformas dependen del Ejecutivo, el control de datos también.
  9. “Simplificación” de procedimientos locales.
    • Traducción: recentralización disfrazada —menos autoridad de los OPLE, más control directo federal.
  10. “Confianza” en el INE renovado.
  • Retórica de confianza, pero con los dientes afilados: se le quita autonomía, presupuesto y tiempo. Un INE domesticado es el árbitro perfecto para una democracia de utilería.

En conclusión

La presidenta Taddei lo dijo con diplomacia. Pero la traducción al lenguaje llano sería: “Nos quieren dejar ciegos el día de la elección, y quieren que demos las gracias por ello.”

El “nuevo” modelo electoral no es modernización ni eficiencia: es una reingeniería del control. Sheinbaum, experta en la narrativa de la ciencia aplicada al poder, quiere un sistema electoral que no supervise al gobierno, sino que lo acompañe —de preferencia, hasta el infinito y más allá.

Con información: ELNORTE/