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lunes, 5 de octubre de 2026

LAS «SUCURSALES del TUCÁN: el VERDE, MÁS que ÁRBOLES, lo que CULTIVA son GUBERNATURAS»… Crece en espacios e influencia.


El Partido Verde encontró un ecosistema más rentable que cualquier bosque: el presupuesto público. Romper con el PRI y acomodarse junto a Morena no fue una conversión ideológica; fue cambiar de mesa para seguir comiendo. Y, a juzgar por el reparto rumbo a 2027, al tucán ya no le sirven las sobras: le reservan varios platos fuertes.

La promesa de transformar la política terminó con una escena bastante conocida: negociaciones de cúpula, apellidos con ventaja y militantes que pueden hacer fila mientras los aliados pasan por la puerta de servicio. Una columna de EL PAÍS resume el saldo: el Verde impuso condiciones en cuatro de las 17 disputas estatales del oficialismo, entre candidaturas y acuerdos para facilitarle el camino. 

La militancia pone las sillas

En Nayarit, la beneficiada fue Jasmine Bugarín. Según la información proporcionada, Héctor Santana ganó la encuesta, pero declinó para aplicar un criterio de paridad y favorecer a la mujer mejor posicionada como candidata. Geraldine Ponce era más conocida; Bugarín tenía una ligera ventaja en preferencia. La candidatura terminó del lado del Verde.

La pregunta no es si debe haber paridad, sino cómo se decide dónde aplicarla. Porque en Chihuahua, donde Andrea Chávez quedó en empate técnico con Cruz Pérez Cuéllar, el desenlace fue distinto. Según las fuentes citadas en el texto, el Verde había condicionado su alianza a que el elegido fuera Pérez Cuéllar.

La paridad merece reglas claras, no instrucciones de montaje según las necesidades del acuerdo. Cuando el criterio cambia de una entidad a otra, explicar la metodología debería ser obligatorio, no un acto de generosidad de la dirigencia.

En Baja California Sur, Manuel Cota desplazó a Milena Quiroga, alcaldesa de La Paz y la aspirante más conocida según la encuesta descrita. Ella exigió una revisión técnica. Él, diputado adscrito a la bancada del Verde e hijo del exgobernador Leonel Cota Montaño, obtuvo la designación.

La renovación política, por lo visto, también viene con árbol genealógico. En el camino quedó Christian Agúndez, hijo de otro exgobernador, que podría competir por el PT. No era precisamente una contienda escasa de apellidos heredados.

El tucán tiene sucursal

En Quintana Roo, Eugenio «Gino» Segura, senador de 32 años y considerado delfín de Mara Lezama, se quedó con la candidatura. Rafael Marín Mollinedo, fundador de Morena en la entidad y exdirector de la Agencia Nacional de Aduanas, reconoció haber empezado tarde y terminado tercero en la encuesta.

Aquí conviene no inventar un despojo: según el relato, Marín perdió en las preferencias. Pero el resultado retrata quién tiene hoy la fuerza política. La segunda mejor posicionada era Ana Paty Peralta, alcaldesa de Benito Juárez y también formada en el Verde.

La antigüedad morenista sirve para contar la historia del movimiento; no necesariamente para quedarse con la candidatura. El tucán, en cambio, aprendió a instalarse en los lugares donde se decide el futuro. El reparto en Quintana Roo, Nayarit y Baja California Sur figura entre las principales victorias políticas del PVEM señaladas por EL PAÍS. 

Antinepotismo con salida de emergencia

San Luis Potosí merece capítulo aparte: ahí el discurso contra el nepotismo encontró una puerta lateral.

Claudia Sheinbaum promovió una reforma hipocrita para impedir la sucesión inmediata entre familiares, pero la entrada en vigor quedó aplazada sospechosamente hasta 2030. Morena adoptó a regañadientes la prohibición en sus reglas internas; el Verde encontró una solución bastante cómoda: competir por separado y abrirle paso a Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo.

De acuerdo con la informacion, Morena postuló a Elí César Cervantes, un funcionario con poca presencia estatal que ni siquiera se había registrado para buscar la coordinación. Ariadna Montiel sostuvo que ninguno de los aspirantes inscritos era competitivo y no presentó los resultados de la encuesta.

Es decir: para explicar que nadie daba el ancho, la dirigencia prefirió guardar la cinta métrica.

La lectura crítica es demoledora: Morena mantiene su prohibición interna, pero facilita una competencia en la que la esposa del gobernador podría sucederlo desde otro partido aliado. No equivale a infringir una prohibición constitucional que comenzará en 2030; sí exhibe la distancia entre el discurso antinepotista y los arreglos políticos. La columna consultada identifica precisamente ese acuerdo como una derrota de los principios promovidos por la presidenta. 

Ecología del presupuesto

Los números incluidos en la información muestran por qué el Verde está tan contento con su hábitat:

  • Su votación federal pasó de 2.6 millones en 2021 a 4.9 millones en 2024.
  • Su financiamiento público pasó de 403 millones de pesos en 2019 a 832 millones en 2026.
  • Para 2027, el texto prevé 1,200 millones de pesos.
  • Cuenta con 61 diputados y 14 senadores, una fuerza legislativa que incrementa su capacidad de negociación.

El tucán no necesita ser el partido más votado. Le basta con ser el aliado cuyos votos hacen falta cuando llega la hora de aprobar reformas. Entonces las convicciones se negocian, las candidaturas se acomodan y las propuestas que amenazan sus ventajas encuentran resistencia.

Manuel Velasco anunció sus prospectos desde abril. Meses después, cuatro de ellos aparecen encaminados a competir gracias a los acuerdos con Morena. El aliado incómodo resultó bastante cómodo para cobrar y bastante incómodo para contradecir. 

La ironía no está en que el Verde negocie: para eso lleva años entrenando. Está en que Morena venda el reparto como renovación de la vida pública.

La militancia pone las sillas, la dirigencia acomoda a los invitados y el tucán pregunta cuánto presupuesto incluye el menú.

Con información: ERNESTO NUÑEZ/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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