El Senador Plurinominal de Morena ,Gerardo Fernandez Noroña quiso montar otro de sus actos de congruencia de utilería: amenazó con romper la visa estadounidense, como quien renuncia con estrépito al club al que ya no lo dejaron entrar. Pero el performance se le cayó en vivo.
En vez del documento migratorio, el senador sacó una flamante tarjeta dorada. Visa, sí… pero de débito o crédito; de esas que no dan acceso a Estados Unidos, aunque quizá sí a una promoción de meses sin intereses en Liverpool.
El revolucionario de micrófono encendido y retórica inflamada, tanto como su moral, terminó ofreciendo una escena digna de comedia política: el hombre que iba a desafiar al imperio acabó peleándose con el plástico equivocado. No rompió la visa; apenas amenazó el saldo disponible.
Y sí: es válido llamarlo payaso, no como insulto gratuito, sino por la naturaleza del espectáculo. Un representante público que convierte la tribuna, la indignación y hasta su supuesto gesto de congruencia en una rutina mal ensayada acepta, por voluntad propia, que se le mida por su acto.
Noroña no hizo política exterior ni defendió una postura: hizo un numerito. Y, como todo payaso de carpa, necesitó un accesorio dorado para que el público no notara que el chiste se le rompió en las manos.
Con información : @redes/

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