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martes, 4 de agosto de 2026

LA «INTELIGENCIA ARTIFICIAL de… la FISCAL de la REPÚBLICA: ERNESTINA GODOY vende APOCALIPSIS DIGITAL como PRETEXTO para CONTROLAR lo que NO CONTROLAN»… ni controlarán.


La fiscal de la Republica Ernestina Godoy nos ofreció en su habitual articulo de opinión para El Universal, un texto que, en apariencia, advierte sobre los riesgos de la inteligencia artificial, pero en el fondo repite una vieja estrategia del poder: convertir un problema real en pretexto para ampliar el control.

Sí, la trata de personas existe. Sí, es brutal. Sí, la tecnología puede facilitarla. Hasta ahí, nadie discute. El problema empieza cuando el argumento salta —sin escalas y sin evidencia concreta— de “hay riesgos” a “necesitamos intervenir más en lo que la gente hace en internet”. Ese salto es el truco.

Porque si algo hace el texto es construir un clima de alarma. La IA “probablemente el desarrollo más trascendente”, “influye en nuestras acciones”, “puede identificar vulnerables”, “relaciones afectivas simuladas”… Todo cierto en abstracto, pero presentado como si estuviéramos a un clic de un apocalipsis digital donde cualquier interacción termina en trata. Es una exageración funcional: infla el miedo para legitimar la vigilancia.

Luego aparece el encuadre político. No es casual que se mencione el debate abierto por la presidenta sobre redes sociales y jóvenes. Ahí está el corazón del asunto: no es solo seguridad, es regulación del discurso y del comportamiento digital, envuelto en una causa moralmente incuestionable: proteger a las infancias. Porque, claro, ¿quién se atrevería a oponerse a eso?

El texto también desliza otro sesgo: el tecnológico-determinista. Se sugiere que la IA es casi un agente autónomo que “facilita” el delito, cuando en realidad los problemas estructurales de la trata —pobreza, impunidad, corrupción, redes criminales toleradas— apenas se mencionan. Es más cómodo culpar al algoritmo que explicar por qué, con o sin IA, México sigue siendo terreno fértil para estas redes.

Y aquí viene la omisión más reveladora: no hay una sola línea sobre resultados. La Fiscalía presume unidades, nombres largos y burocráticamente impresionantes —Unidad de Investigaciones Cibernéticas, Fevimtra— pero no ofrece datos duros. ¿Cuántas redes desmanteladas? ¿Cuántas víctimas rescatadas gracias a estas herramientas? ¿Cuántas sentencias? La retórica institucional sustituye a la rendición de cuentas.

También hay una apropiación conveniente del discurso internacional. La ONU menciona riesgos de la IA en la trata, cierto, pero el texto lo usa como aval automático para políticas internas que no se explicitan. Es el clásico “lo dice la ONU” como argumento de autoridad, sin detallar qué medidas específicas se justifican ni cuáles serían sus límites.

Asi lo cita la Fiscal de FGR:

«La Inteligencia Artificial (IA) representa, probablemente, el desarrollo tecnológico más trascendente de nuestro tiempo. Su propósito es intervenir en muchas de las tareas que tradicionalmente realizan las personas para facilitar su realización. Pero el verdadero reto está en comprender qué podrá ocurrir cuando estos sistemas se integren cada vez más en la sociedad, influyan en nuestras acciones y en la manera en que nos relacionamos unos con otros.

Recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abrió un debate sobre el uso que niñas, niños, adolescentes y jóvenes hacen de las redes sociales; es una polémica que involucra a toda la sociedad, por tanto también atañe a la Fiscalía General de la República pues las herramientas de IA están siendo utilizadas para facilitar conductas delictivas como la trata de personas, uno de los delitos que más vulnera la dignidad humana.

La trata consiste en captar, enganchar, trasladar, retener o recibir personas con fines de explotación, mediante engaño, violencia, amenazas o el abuso de una situación de vulnerabilidad. Puede manifestarse como la explotación sexual, el trabajo o los servicios forzados, la esclavitud, la mendicidad forzada, el matrimonio o el embarazo forzados, la utilización de personas en actividades delictivas, así como el tráfico de órganos, tejidos y células, entre otras previstas por nuestra legislación.

Como la IA procesa enormes cantidades de información provenientes de nuestra actividad cotidiana en el entorno digital, esta puede ser usada para convertirse en una herramienta a fin de que redes criminales identifiquen y seleccionen a personas en situación de vulnerabilidad. Hoy, la suplantación de identidad, la generación de imágenes o voces falsas, así como la creación de ofertas de empleo aparentemente legítimas pueden ser mecanismos de engaño cada vez más sofisticados; lo mismo pasa con relaciones afectivas simuladas que terminan siendo la puerta de entrada a la privación de la libertad y de ahí, a las distintas formas de explotación.

Por ello, en la Fiscalía General de la República la protección de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas es una tarea de Estado que nos exige comprender cómo evolucionan la tecnología y también las formas de operar de la delincuencia. En la Agencia de Investigación Criminal, contamos con la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, especializada en el análisis de evidencia digital y el combate a las redes criminales que operan en el entorno digital. Por su parte, en la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), trabajamos para que las víctimas reciban una atención integral y especializada colocando siempre en el centro la dignidad y los derechos de las personas.

Este año la Organización de las Naciones Unidas, en el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, puso énfasis en el uso de la inteligencia artificial para facilitar la captación de víctimas; se trata pues de un reto global.

En la FGR asumimos la responsabilidad de participar activamente en esta lucha, fortaleciendo nuestras capacidades institucionales en favor de la Ley y del pueblo de México.

Fiscal general de la República/El Universal+

En resumen, el artículo no propone soluciones concretas, no presenta evidencia verificable y no distingue entre prevención legítima y potencial censura. Lo que sí hace, con bastante eficacia, es preparar el terreno narrativo: si mañana hay más control sobre redes, más monitoreo o más restricciones, ya quedó instalado el marco moral para aceptarlo.

Porque en política, como aquí se sugiere entre líneas, el miedo bien administrado es más útil que cualquier dato.

Con información: ELUNIVERSAL+/ERNESTINA GODOY/FISCAL DE LA FGR

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