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miércoles, 12 de agosto de 2026

“JUSTICIA MORENA en CAMPECHE DETIENE a EX-COLABORADOR de ALITO por DELITOS que con AMÉRICO son un DELEITE”… el destino de esa justicia está en el retrovisor político.


La Fiscalía Anticorrupción de Campeche,bajo el gobierno de Morena de Layda Sansores, volvió a encender la maquinaria: ahora detuvo a Carlos Alberto Medina Hernández, exdirector de Comunicación Social durante el gobierno de Alejandro “Alito” Moreno, por su presunta participación en un desvío de 36 millones de pesos mediante empresas factureras. La investigación sigue abierta y, hasta ahora, los detenidos no han sido vinculados a proceso.

En Campeche todo indica, la justicia parece haber encontrado, por fin, gasolina para arrancar… siempre y cuando el destino esté en el retrovisor político.

El mecanismo bajo sospecha: las ya célebres Empresas que Facturan Operaciones Simuladas, ese prodigio de creatividad fiscal que sin distingo de partidos y credos, como también ocurre en Tamaulipas, convierte recursos públicos en humo, papeles y explicaciones imposibles.

Medina Hernández fue enviado al penal de San Francisco Kobén, donde espera su audiencia inicial. Está señalado como presunto cómplice de Luis Antonio Espinosa Campos, contador relacionado con Emigdio Gabriel Moreno Cárdenas, hermano del exgobernador. Según la indagatoria, la red habría utilizado factureras para canalizar dinero público hacia la televisora Mayavisión.

No se trata, además, de una sospecha menor: las autoridades investigan el presunto desvío de 36 millones de pesos y pagos por otros 97 millones a esa empresa de comunicación, sin que se haya acreditado documentalmente —según reportes periodísticos— que los servicios contratados realmente existieran. Porque en ciertos gobiernos la publicidad oficial no informa: desaparece, se evapora y, si hay suerte, hasta factura.

La captura llega cinco años después de una denuncia presentada ante el SAT por contratos del gobierno de Moreno Cárdenas con empresas señaladas como factureras. Es decir, la justicia no llegó tarde: llegó con la puntualidad institucional acostumbrada, esa que aparece cuando el implicado ya dejó de ser útil, dejó de tener poder o dejó de sentarse en la mesa correcta.

Y ahí está el detalle incómodo: el gobierno presume músculo para detener a excolaboradores de sus rivales, mientras en los casos que involucran a personajes propios, cercanos o políticamente convenientes, la contundencia suele transformarse en expediente, el expediente en silencio y el silencio en una elegante forma de impunidad.

Por ahora, Medina Hernández y Espinosa Campos enfrentan acusaciones, no sentencias. Pero el mensaje político ya fue emitido con claridad: para algunos, la Fiscalía tiene órdenes de aprehensión; para otros, al parecer, sólo tiene paciencia infinita.

Con información: ELNORTE/

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