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jueves, 13 de agosto de 2026

“EXDIRECTOR de las CORRUPTAS ADUANAS que QUIERE GOBERNAR Q. ROO con MAFIOSO a un LADO se DEFIENDE”…y confiesa su estrechez ética.


El aspirante a la gubernatura de Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, afirmó que Alejandro Arcos Romero, relacionado con la mafia rumana, operaba como «voluntario» en su campaña.

Sin detallar cuándo dejó de hacerlo, el morenista acusó que usan señalamientos «insignificantes» contra su ex secretario particular para dañar su imagen.

Todo hace suponer que ex-director de la corrupta Agencia Nacional de Aduanas, quiere que el electorado crea que en su campaña cualquiera puede llegar, ofrecer ayuda y convertirse en “voluntario” sin que nadie pregunte quién es, de dónde viene o qué pecados carga encima. Una especie de puerta giratoria política: pase usted, colabore un rato y, si aparece vinculado en señalamientos delicados, aquí no vimos nada.

Su defensa no despeja la sospecha: la encapsula en eufemismos. No explica con claridad cuándo dejó Alejandro Arcos Romero de colaborar, qué funciones tenía ni por qué alguien relacionado públicamente con la mafia rumana en Mexico terminó tan cerca de su estadia en Aduanas y ahora en la operación política. 

Marín reduce el asunto a guerra sucia entre el resto de aspirantes , como si el congelamiento de cuentas y la aparición en una lista de la UIF fueran anécdotas administrativas, equivalentes a una multa de tránsito.

Y luego viene la coartada favorita de la clase política: “yo no soy Ministerio Público”. Correcto, no lo es. Pero quien aspira a gobernar Quintana Roo tampoco puede comportarse como un turista moral en su propia campaña. No se le pide integrar carpetas de investigación ni dictar sentencias; se le exige algo mucho más elemental: criterio, prudencia y estándares mínimos para decidir quién entra a su círculo.

Decir “yo respondo sólo por Rafael Marín Mollinedo” no es una defensa: es una confesión de estrechez ética. Un candidato no responde únicamente por lo que firma, sino por las redes que tolera, los operadores que cobija y las explicaciones que ofrece cuando esas cercanías se vuelven incómodas. Sobre todo si pretende administrar un estado donde el crimen organizado, los flujos financieros opacos y la captura institucional no son asuntos de sobremesa.

Marín en entrevista con el periodista Salvador Garcia Soto, reclama que lo atacan porque sube en las encuestas y llama “guerra sucia” a los cuestionamientos. Pero la fórmula ya está gastada: cuando no hay respuestas sólidas, todo se vuelve campaña negra; cuando aparecen datos incómodos, todo es grilla; cuando surgen personajes cuestionados cerca del poder, todos son “voluntarios”. La retórica busca cambiar el foco: no importa la cercanía, dice; importa quién se atreve a preguntar.

No basta proclamarse “gente limpia” al estilo del tambien Gobernador de Morena en Tamaulipas,Americo Villarreal. La limpieza pública no se acredita con una frase, sino con transparencia: fechas, funciones, vínculos, decisiones y una explicación verificable de por qué una persona bajo señalamientos tan graves orbitaba su campaña. Lo demás es jabón discursivo: mucha espuma, poca claridad.

Con información: ELNORTE/

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