El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal dio luz verde al recurso de revisión que la Fiscalía General de la República (FGR) presentó contra el amparo concedido a Abraham Oseguera Cervantes, alias «DON RODO», hermano de “El Mencho”, para efecto de que se le dicte una nueva resolución en la que se funde y motive la acusación por portación de armas fuego y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército.
La resolución le abre una rendija a la FGR, pero también la exhibe: si no arma bien el caso, el amparo de Don Rodo puede terminar siendo un boquete jurídico del tamaño del CJNG.
La escena: el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal le dice a la FGR “ok, pásale, vamos a revisar tu queja contra el amparo de Don Rodo”, pero no le promete nada más que un buen regaño procesal si llega con el expediente hecho bolas.
La FGR presume “luz verde” como si fuera gol en el último minuto, cuando en realidad lo único que consiguió es que un magistrado redacte un proyecto de sentencia que puede terminar confirmando que el juez de amparo tenía razón al patear su vinculación a proceso por armas y cartuchos exclusivos del Ejército.
Y mientras tanto, Don Rodo —operador financiero del CJNG, recapturado en Tonaya por Guardia Nacional, Ejército, FGR y SSPC— sigue en Altiplano, pero con un escudo constitucional que ya le tumbó la primera versión de la historia que contó el Ministerio Público.
Contexto: la “libertad se la regaló la Guardia”
El antecedente es escandaloso: videos y contradicciones de la Guardia Nacional desbarataron la narrativa de detención y posesión de drogas y armas de Don Rodo, hasta el punto de que un tribunal de apelación confirmó que no había forma decente de vincularlo a proceso.
En cristiano: los agentes federales narraron una detención épica y un hallazgo de pastillas “M30” tipo fentanilo, pero las imágenes desmintieron la versión y dejaron al descubierto que la carpeta de investigación estaba tan frágil que ni siquiera resistía un análisis comparativo mínimo
De ahí que se haya instalado la idea de que la “libertad se la regaló la Guardia”, no porque el juez fuera un activista de derechos humanos, sino porque alguien en la operación decidió que el rigor probatorio era opcional cuando se trataba del supuesto “segundo hombre más poderoso del CJNG”.
Qué significa jurídicamente la resolución
- Admisión del recurso de revisión
- El Tribunal Colegiado admite el recurso de revisión de la FGR contra la sentencia de amparo que benefició a Don Rodo respecto de la vinculación a proceso por delitos contra la salud, portación de arma de fuego y posesión de cartuchos de uso exclusivo.
- Esto no cancela el amparo ni libera al imputado: sólo abre la fase de control superior, donde se revisa si el juez de amparo aplicó correctamente la Ley de Amparo, el estándar de fundamentación y motivación y la presunción de inocencia.
- Proyecto de sentencia y tres posibles desenlaces
- Un magistrado del Tribunal Colegiado elaborará un proyecto que puede: a) confirmar el amparo, b) modificarlo o c) revocarlo.
- Si se confirma el amparo, la vinculación a proceso se sigue cayendo y se consolida el mensaje de que la FGR imputó mal, reclasificó delitos sin sustento (posesión vs portación) y violó garantías básicas.
- Si se modifica, el Tribunal puede ajustar los alcances de la protección, quizá acotando la crítica al juez de control pero manteniendo exigencias de mejor fundamentación.
- Si se revoca, la FGR recupera aire: el proceso penal se reactiva y el juez de control mantiene o reestructura la vinculación con un margen mayor para sostener los cargos.
- El punto fino: reclasificación y presunción de inocencia
- El juez de amparo cuestionó que el juez de control hubiera reclasificado el delito de posesión de armas de fuego a portación, lo que alteraba la base fáctica de la imputación y se traducía en una afectación indebida a la presunción de inocencia.
- En términos técnicos, el mensaje es: no puedes ajustar la calificación jurídica como si fueras editor de nota roja; si cambias el tipo penal, necesitas soporte probatorio y argumentativo robusto, no un copy-paste improvisado del parte policial.
- Alcance para otros casos de crimen organizado
- Este tipo de amparos manda una señal al ecosistema de detenciones de alto perfil: si la captura se arma con versiones policiales infladas, cadena de custodia dudosa y reclasificaciones oportunistas, el control de constitucionalidad los va a desarmar uno por uno.
- Para la FGR, este expediente es un test de estrés: si pierde, no sólo se complica el caso Don Rodo, sino que se fortalece un precedente sobre la necesidad de imputaciones finas y narrativas probatorias coherentes en asuntos de armas de uso exclusivo y delitos contra la salud.
Cómo se le complica a la FGR
- Obligación de justificar, no de gritar
- El Tribunal no le está regalando la razón a la FGR, sólo la oportunidad de demostrar que su acusación por portación de armas y posesión de cartuchos de uso exclusivo está realmente fundada y motivada, más allá del discurso político de “estamos combatiendo al CJNG”.
- Eso implica revisar cadena de custodia, versiones de los agentes, ubicación real de las armas y cartuchos, circunstancias de la detención y coherencia interna del relato ministerial, punto por punto.
- Riesgo de que el amparo se consolide como escudo
- Si la FGR llega con los mismos argumentos flojos que ya fueron exhibidos, el Tribunal Colegiado puede terminar confirmando el amparo, lo que refuerza la protección de Don Rodo contra la vinculación mal armada y convierte la sentencia en un escudo jurídicamente elegante.
- De cara a otros litigios, la defensa puede usar este precedente para atacar imputaciones que presenten el clásico combo: detención vistosa, conferencia de prensa y expediente huérfano de pruebas sólidas.
- Exposición de fallas estructurales de la FGR
- La FGR ya quedó exhibida en episodios anteriores del caso: no pudo sostener acusaciones por delitos contra la salud y armas, fue incapaz de formular nuevos cargos tras la liberación inicial y terminó acusando al Poder Judicial de dar “ventajas indebidas” en lugar de reconocer sus propias omisiones.
- Si ahora, ante el Tribunal Colegiado, vuelve a perder, el relato de “jueces corruptos” se debilita y se fortalece la narrativa de que el problema está en las malas investigaciones, en las carpetas improvisadas y en la dependencia excesiva de partes policiales que no resisten un video de cámaras domésticas.
- Tiempo, opinión pública y presión política
- Cada giro procesal prolonga el caso y mantiene al hermano del Mencho en el escaparate mediático, con la FGR tratando de explicar por qué un operador financiero del CJNG logra hacer valer mejor sus derechos que muchos detenidos anónimos.
- En un ambiente donde el Ejecutivo ha usado este expediente como ejemplo de la “corrupción judicial”, una derrota para la FGR en revisión sería dinamita política: mostraría que, aun con presión pública, el expediente no se sostiene y que el sistema acusatorio sigue exigiendo pruebas, no discurso.
Con información: ELUNIVERSAL/

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