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sábado, 4 de julio de 2026

«BINGO!!! Sí la DETUVIERON y RETUVIERON: CONFIRMAN ATORÓN de EX-SECRETARIA de FINANZAS de AMÉRICO, ARTÍFICES del TRÁFICO de HUACHICOL… comadre del Calabazo,de esposa de Carmona y socios del CDG.


Entre versiones que se cruzan más rápido que los autos en la garita de Los Tomates, en Matamoros,el nombre que no se puede esquivar es el de la ex-Secretaria de Finanzas de Américo Villarreal ,Adriana Lozano Rodríguez,quien de acuerdo con gran cantidad de Fuentes,entre ellas el periodista Julio Alberto Rubio de la Revista Vertical,fue detenida y/o retenida por Estados Unidos.

En torno a Adriana Lozano existen vastos y sobrados señalamientos que la exhiben como artífice de la trama corrupta que junto con Americo Villareral,ha traficado el huachicol fiscal desde Texas,todos ligados a Perla Sharaza Mc Donald, viuda del extinto «Rey del Huachicol» Sergio Carmona,patrocinadora de la campaña de Morena y AVA en 2022.

La historia arrancó como empiezan muchas en la frontera: rumor en redes, negación implícita y teléfonos que empiezan a arder. Tres fuentes distintas, con acceso a lo que ocurre en el ecosistema migratorio, coinciden en algo clave: Adriana Lozano traía “bandera roja”. Traducido: estaba en lista. ¿La razón? Su presunta vinculación —esa que lleva tiempo flotando— con la trama del huachicol. 

Primero vino la confirmación en corto: fue detenida, no iba a pasar. Luego, desde Ciudad de México, un contacto cercano al círculo de Ricardo Monreal elevó el tono: la información ya estaba en manos del Sistema de Seguridad Nacional, y había gestiones de alto nivel con autoridades estadounidenses para que no escalara el asunto, sino que la regresaran a México. No es menor: cuando hay llamadas de ese calibre, es porque el problema no es de turista despistada.

Y mientras todo eso hervía, apareció la famosa foto. Adriana, sonriente, con una niña en un restaurante en Estados Unidos, rematando con un ambiguo: “creo que todos sabemos quién terminó ganando. Feliz jueves”. 

Un mensaje que no aclara nada, pero intenta decirlo todo. Porque no hay fecha, no hay contexto, no hay prueba de cruce exitoso. Solo una imagen que, curiosamente, surge justo cuando el incendio empieza a propagarse.

Del otro lado de la frontera, la versión es menos estética y más áspera: entre cuatro y cinco horas retenida en el puente Los Tomates. Resultado: no pasó. Peor aún, le habrían cancelado la visa. Y aquí el detalle que añade un matiz casi irónico: no iba “al pollito”. El destino real, según fuentes del Valle de Texas, era Las Vegas. Sí, la capital de las maquinitas, un gusto que —dicen— no le es ajeno. El problema es que el viaje se quedó en intento y expediente.

No es la primera vez que Lozano, tiene fricciones en ese punto. Ya habría sido enviada “al cuartito” meses atrás, igual que el edil de Matamoros,Alberto «Beto» Granados, cuando aún conservaba su posición. 

Aquella vez salió librada. Esta vez, sin cargo público que la arrope, habría apostado a pasar como ciudadana común. La realidad fue otra.

El trasfondo es lo que vuelve esto más que un chisme de garita. Adriana Lozano no es una figura periférica: desde Finanzas, tuvo acceso privilegiado a los flujos, nombres y mecanismos. En palabras que circulan entre reporteros de la frontera, es “centro de conocimiento” del esquema de huachicol en Tamaulipas. Es decir, no solo la señalan: saben que sabe.

Y los nombres alrededor no ayudan a despejar dudas. Ahí están las acusaciones previas de Julia Almanza, las menciones de Mario Alberto López Hernández “La Borrega”, los señalamientos cruzados que alcanzan a Olga Sosa y hasta salpican a otras figuras como Carmen Lilia. 

Un tablero donde nadie parece completamente limpio y donde el término “capitán” —atribuido a Erasmo González— sugiere que la estructura tiene jerarquías más claras de lo que se admite en público.

En ese contexto, la foto del “pollito” no es defensa, es distracción. Porque si la versión de la retención y la cancelación de visa es correcta, lo que hay no es un malentendido menor, sino un aviso serio desde el otro lado de la frontera. Y si no lo es, la salida más simple sería igual de contundente: un comunicado claro, verificable, sin metáforas ni emojis implícitos.

Pero ese comunicado no llega. Y en política, el silencio prolongado no limpia; espesa.

Así, entre especulación, fuentes que coinciden en lo esencial y una protagonista que opta por la ambigüedad, la historia queda abierta, pero no en blanco. Porque si algo deja este episodio es una certeza incómoda: Adriana Lozano ya no solo carga con lo que hizo o no hizo, sino con lo que sabe. Y eso, en medio de una investigación sobre huachicol con tentáculos binacionales, pesa más que cualquier visa cancelada.

Con información: REVISTA VERTICAL/JULIO ALBERTO RUBIO/

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