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domingo, 17 de mayo de 2026

«YA NO CABE TANTA VIOLENCIA entre TANTO INUTIL: BANDOS de la MISMA BANDA CONVIERTEN CULIACAN en PUEBLO VAQUERO del VIEJO NOROESTE con 13 MIL SOLDADOS en SINALOA»…el parte de guerra,casi de guerra formal.


En una ciudad ocupada por más de 13 mil soldados, de acuerdo al ultimo balance, Culiacán,la capital de Sinaloa,casi «Sinalivio», parece tener mando único… pero de los criminales. El parte de guerra ya dejó cifras que se parecen a estadísticas de guerra formal y los últimos ataques del mismo balance, exhiben el fracaso del gobierno nadie se atreve a leer en voz alta.

El parte de guerra que el gobierno finge no ver

Los números de la llamada “Ola” que publica Noroeste, no describen una campaña de seguridad, describen una rendición:3,244 homicidios dolosos, 3,836 personas privadas de la libertad, 11,088 vehículos robados, 3,558 detenidos y 188 personas abatidas, del 9 de septiembre de 2024 al 14 de mayo de 2026.

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Traducido al español violento: asesinatos diarios, desapariciones en modo línea de producción, y una rapiña de autos que haría sonrojar a cualquier país en guerra formal, todo con el sello de “normalidad” que repiten los gobiernos estatal y la estrategia federal del «cuentachiles» Harfuch que para variar ya nos dijo que nunca de los nunca sospechó de del gobernador con licencia Ruben Rocha Moya.

Autolavado baleado: ráfagas frente a canchas y soldados ausentes

En la Lombardo Toledano, sujetos armados llegan, descargan ráfagas contra un autolavado sobre la calle Rey Melchor, frente a canchas y unidades deportivas, y se van tan tranquilos como si hubieran pagado el parquímetro.

El saldo oficial es casi de caricatura: “solo daños materiales”, unos 35 casquillos de arma larga levantados por el Ejército, acordonamiento de rutina, foto de patrullas, reporte al archivo y todos a dormir como si balear negocios frente a áreas recreativas fuera parte del paisaje urbano.

Balacera carro a carro en la Miguel Hidalgo: tiroteo con tráfico incluido

En la colonia Miguel Hidalgo, dos grupos se enfrentan “carro a carro” sobre una de las principales vialidades, a lo largo de varias cuadras, y el parte de las autoridades presume que “no hay heridos”, como si ese fuera el indicador de éxito de un operativo que nunca existió.

Durante el tiroteo un vehículo ajeno al conflicto termina impactado, los vecinos se tiran al piso, se refugian donde pueden, y la narrativa oficial pretende venderlo como incidente controlado, ignorando el dato mínimo: si cualquiera puede convertir una vialidad principal en campo de tiro,¿Para qué demonios sirven los 13 mil militares desplegados?

Montesierra: un ejecutado, otro herido y el Ejército como escenografía

En Montesierra, al norte de Culiacán, un ataque armado contra dos hombres deja un joven muerto dentro de un vehículo y otro herido, identificado como un hombre de alrededor de 27 años.

Otra vez la coreografía se repite: ráfagas, cuerpos, familiares reconociendo a la víctima en el lugar y, minutos después, convoyes militares y patrullas rodeando una escena a la que llegaron tarde, actuando como utilería de fondo para las fotos de la tragedia.

Lomas de San Isidro: motociclistas cazados a tiros

En Lomas de San Isidro, dos motociclistas —uno de ellos menor de edad— son atacados a disparos de arma larga; ambos quedan lesionados, uno de consideración.

Los agresores alcanzan, cierran y abren fuego como si estuvieran en campo abierto, mientras la población mira cómo la ciudad se convierte en circuito de cacería sobre ruedas y la autoridad responde con el clásico operativo posterior, sirenas y cinta amarilla, siempre después, nunca antes.

La estética atacada: ni los espacios de “belleza” se salvan

En Las Quintas, un salón de belleza y spa es atacado a balazos por un grupo armado, que descarga ráfagas de arma corta contra la fachada del negocio y luego se marcha sin resistencia.

El parte indica que no hubo heridos, solo daños al inmueble, pero el mensaje es brutal: ni los espacios asociados al cuidado, al descanso y a la vida cotidiana están fuera del menú de intimidación armada; la ciudad entera es tablero, cualquier fachada puede convertirse en blanco.

La gran simulación: 13 mil soldados para la foto, la plaza es de ellos

Mientras estos ataques se encadenan —autolavado, estética, colonias populares, vialidades principales, fraccionamientos residenciales—, el gobierno presume despliegues de miles de militares y operativos “permanentes”, como si la acumulación de uniformes equivaliera a control territorial.

La evidencia es exactamente la contraria: los grupos armados se mueven con tiempo, información y tranquilidad, disparan frente a unidades deportivas, avenidas centrales y zonas de clase media, dejando tras de sí casquillos, muertos y lesionados, mientras la narrativa oficial se refugia en el consuelo estadístico de que “no hubo civiles heridos” en tal o cual evento concreto.

Culiacán en modo guerra no declarada

Si se junta el listado de la “Ola” con la cadena de ataques de estos días, el cuadro es de guerra no declarada: números de conflicto armado, despliegue militar masivo y criminales que operan a la vista, sin prisa, sin prisa y sin contrapeso real.

Lo más obsceno no es solo la capacidad de fuego de los grupos, sino la comodidad con la que lo ejercen en una ciudad supuestamente vigilada, mientras las autoridades reducen la tragedia a comunicados asépticos y estadísticas frías, como si la normalización del terror fuera parte necesaria del programa de gobierno.

Con informacion: LOS NOTICIERISTAS/NOROESTE/

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