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lunes, 11 de mayo de 2026

UN «CEMENTERIO DIARIO con ESCOLTA MILITAR: CARTEL de SINALOA TIRA OTROS DOS CUERPOS en MERCADO de MAZATLAN»…en domingo, en la zona de contenedores, a la vista de todos y a la vergüenza de nadie.


En Sinaloa hay más de 13 mil soldados, marinos y guardias nacionales patrullando un estado donde la violencia sigue tirando cadáveres como si fueran basura de mercado; los números oficiales presumen “pacificación” mientras el crimen les responde con ráfagas a plena luz del día.

Parte de guerra: la “paz” según la Defensa

Según el libreto triunfalista de la cantidad que no equivale a calidad, en Sinaloa hay desplegados más de 13 mil 300 elementos federales, con fuerzas especiales, vehículos, aeronaves y todo el catálogo de utilería castrense para la foto. El gobierno federal vende que con ese músculo de uniforme la violencia va “a la baja” y que los homicidios dolosos se han reducido hasta 44 por ciento, como si el Excel fuera chaleco antibalas.

Pero la propia contabilidad de la Ola de violencia dice otra cosa:desde el 9 de septiembre de 2024 al 9 de mayo de 2026 van 3,215 homicidios dolosos, 3,831 personas privadas de la libertad, 11,006 vehículos robados, 3,546 detenidos y 187 personas abatidas, lo que se traduce en 5.3 asesinatos y 6.3 levantones por día. Es decir, un cementerio diario con escolta militar: la estadística como lápida colectiva.

Mazatlán: balas entre contenedores de basura

En ese contexto de “pacificación ejemplar”, en la Central de Abastos de Mazatlán dos hombres son atacados a balazos un domingo, en la zona de contenedores, a la vista de todos y a la vergüenza de nadie. Uno muere ahí mismo, entre desperdicios y cajas, el otro queda herido, mientras las fuerzas federales se limitan al ritual burocrático: acordonar, llegar tarde y redactar partes informativos que nunca compiten con el parte real del crimen organizado.

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La escena se repite como circulo vicioso infernal: la Defensa proclama que sus misiones de reconocimiento se despliegan en seis sectores del estado con miles de efectivos y vehículos, pero la realidad le contesta con ejecuciones en mercados, carreteras y colonias donde la soberanía se mide en calibres, no en conferencias de prensa. El crimen dispara y el Estado responde con grafiquitas.

Los números que se burlan del uniforme

La Ola de violencia en Sinaloa no es un accidente, es un marcador gigante que se ríe de la narrativa oficial: más de 3 mil 200 asesinatos y casi 4 mil personas privadas de la libertad en menos de dos años no son un “logro”, son la firma de una guerra perdida que el gobierno intenta presentar como estrategia exitosa. Los 11 mil vehículos robados desde septiembre de 2024 son la flota motorizada de un Estado ausente que solo aparece para presumir decomisos y bajar la cortina cuando la nota se calienta.

Los 13 mil soldados y guardias desplegados se han convertido en un dato decorativo: la violencia los usa de escenografía mientras sigue haciendo negocios, levantones y ajustes de cuentas a ritmo de 5 homicidios diarios. El mensaje es brutal: no importa cuántos uniformes se pongan en la calle si la cadena de mando está diseñada para administrar el desastre, no para romperlo.

El estratega de cartón: Harfuch en modo selfie

En medio del naufragio, Omar García Harfuch aparece como “estratega”, presumiendo reuniones en la Novena Zona Militar, rodeado de generales y cifras que no detienen una sola bala, pero sí generan buenos tuits y fotos con gesto adusto de héroe de cartón y plástico. Harfuch promete que las fuerzas federales no se retirarán de Sinaloa, como si el problema fuera de presencia y no de inutilidad frente a un crimen que sigue marcando la agenda a punta de ejecuciones y desapariciones.

Su estrategia es un trípode de utilería: narrativa de “coordinación histórica”, números maquillados para la mañanera y autopromoción permanente en redes sociales, donde la seguridad pública es apenas el telón de fondo de su carrera personal. Mientras él posa en cuarteles y conferencias, la Central de Abastos se vuelve campo de tiro y la ciudadanía aprende que el blindaje real no está en los 13 mil efectivos, sino en la capacidad de hacerse invisible cuando los verdaderos dueños de la plaza pasan lista o van a tirotear una d ellas propiedades del narcogobernador con licencia de Morena protegido por el sistema que se protege como la mafia italiana y se sentaba con el gabinete de seguridad.

Con informacion: NOROESTE/

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