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lunes, 27 de abril de 2026

SE "ACABARON las CORTESIAS ?": "WASHINGTON ALISTA CAMPAÑA Vs POLITICOS CORRUPTOS,PRESUMEN ROCHA SIN VISA y AMERICO en la LISTA"...si les colocamos un foco en el * ,esto sería Las Vegas.


El nuevo mantra diplomático ya no se pronuncia en voz baja:Washington dejó de fingir cortesía y empezó a hablar en clave judicial. Lo que el embajador Ronald Johnson soltó en Los Mochis,Sinaloa —en apariencia un discurso más sobre inversión— fue, en realidad, una advertencia con destinatarios concretos: la fiesta de la impunidad para ciertos funcionarios mexicanos podría estar entrando en fase de auditoría externa.

El reportaje de Los Angeles Times no es menor. Habla de algo más que cancelaciones de visa —ese castigo administrativo que en los hechos funciona como semáforo rojo para la clase política mexicana— y apunta hacia un terreno mucho más incómodo: posibles acusaciones en cortes federales estadounidenses contra políticos presuntamente vinculados al crimen organizado. Es decir, el salto de la sanción diplomática a la judicialización transnacional.

Y aquí es donde el asunto deja de ser anecdótico y se vuelve estructural.

Porque si bien ya se ha documentado la revocación de visas a figuras como la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila o Americo Villarreal de Tamaulipas, ya existen señalamientos de que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, habría enfrentado una medida similar desde el año pasado —aunque sin confirmación oficial pública detallada como suele ocurrir en esta medidas—, pero el mensaje que se construye desde Washington no parece selectivo, sino sistémico.

La escena en Los Mochis lo ilustra bien: una inversión estadounidense de 3.3 mil millones de dólares (Mexinol) que debía simbolizar confianza bilateral terminó marcada por protestas locales y la ausencia del gobernador. Mientras tanto, el embajador estadounidense se replegaba con empresarios, dejando en el aire una pregunta incómoda: ¿confianza para invertir en qué entorno exactamente?

Johnson lo dijo sin rodeos, aunque con lenguaje diplomático: sin integridad no hay inversión. Traducido al español político: donde hay sospecha de colusión, el dinero empieza a huir.

La lista incómoda (y lo que no se dice en voz alta)

El punto más delicado no está en los nombres ya ventilados, sino en los que empiezan a circular en voz baja. Diversas versiones —aun no confirmadas oficialmente— han mencionado que el radar estadounidense no se limitaría a Sinaloa , Baja California, Tamaulipas o Michoacan, y que otros perfiles relevantes dentro de Morena también estarían bajo escrutinio.

Pero entre esos nombres nunca falta la mención fundada del gobernador aliado del crimen organizado en Tamaulipas, el ex-priista ahora Morenista, Américo Villarreal ,de quien ya se ha dicho existen acusaciones formales en Estados Unidos que tan solo esperan el momento coyuntural oportuno al que ya le antecedió la cancelación de la visa.

Tamaulipas muy y gracias a sus malos oficios ,permisivos y tóxicos, ya es subcampeón nacional de las desapariciones y sigue siendo un nodo crítico en la geopolítica del narcotráfico, y cualquier figura en este tablero está, por definición, bajo observación.

Y eso es justo lo que inquieta: no se trata de culpabilidades probadas, sino de la percepción de riesgo que Washington está dispuesto a procesar unilateralmente.

De la narrativa anticorrupción al expediente penal

El golpe político es doble. Morena, que construyó su legitimidad sobre la promesa de erradicar la corrupción, enfrenta ahora un escrutinio externo que no distingue entre discurso y realidad operativa.

Porque lo que sugiere Los Angeles Times no es una campaña simbólica, sino una estrategia con dientes:

  • Cancelación de visas como filtro inicial
  • Identificación de redes políticas sospechosas
  • Posibles acusaciones en tribunales de EE.UU.
  • Uso del marco del T-MEC como presión indirecta

Esto último es clave. El tratado comercial ya no es solo un instrumento económico, sino un mecanismo de disciplina política. Si la corrupción afecta la certidumbre jurídica, entonces deja de ser un asunto interno.

Soberanía vs. expediente abierto

El problema de fondo no es jurídico, sino político: ¿hasta dónde puede llegar Estados Unidos en la persecución de funcionarios mexicanos sin convertir la cooperación en intervención?

Y eso es justo lo que parece estar ocurriendo.

Lo que viene no será una lista oficial ni una conferencia mañanera con nombres. Será más sutil: filtraciones, restricciones, investigaciones silenciosas y, eventualmente, casos judiciales que aparecerán no en Palacio Nacional, sino en cortes del otro lado de la frontera.

El mensaje ya fue entregado. Ahora falta ver quiénes entienden que no era retórico y que el reloj del apocalipsis moreno que convirtió un partido en una organización criminal con tintes de colaboradora del terrrismo, esta en marcha.

Con informacion: Los Angeles Times/ El Norte/

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