Dos familias fueron asaltadas ayer por un grupo de delincuentes en la Autopista a Laredo, en Nuevo León, y les quitaron celulares y dinero en efectivo; además, una de las víctimas logró grabar el atraco mientras los agresores seguían operando en la zona. El hecho volvió a exhibir que esa carretera dominada por Zetas del Cartel del Noreste (CDN) sigue funcionando como pasarela para el crimen y como vía exprés para la indiferencia oficial.
Según lo publicado por NMAS+, el ataque ocurrió sobre la Autopista a Laredo y las familias fueron despojadas de sus pertenencias por sujetos que viajaban a bordo de un auto. En la cobertura también se señala que los delincuentes continuaron robando a otra víctima pese a haber sido grabados, lo que sugiere una impunidad casi de rutina.
La Autopista a Laredo ya no parece carretera: parece una aduana informal donde los delincuentes cobran peaje, extienden recibos invisibles y, de paso, le recuerdan al ciudadano que viajar en familia también puede venir con servicio de asalto incluido. Dos familias quedaron reducidas al guion de siempre: susto, despojo y la humillante certeza de que en esa ruta la autoridad llega tarde, o de plano no llega.
Y mientras los responsables siguen haciendo su agosto en pleno abril, las víctimas terminan aportando la única prueba útil del caso: el video del atraco. En Nuevo León, la delincuencia ya no solo opera con brazalete de impunidad; también con banda sonora de carretera y complicidad por omisión.
Con informacion: NMAS+/ Hugo Aranda/

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