La foto oficial presume mano dura, pero los números cuentan otra novela. Si entre octubre de 2024 y febrero de 2026 hubo 46 mil 405 detenidos, como cita Excelsior con cifras del estratega Omar García Harfuch, lo lógico sería esperar una presión mucho más visible sobre el sistema penitenciario; sin embargo, el propio reporte de El Financiero dice que la población interna subió 11%, de 235 mil 461 a 261 mil 388, es decir, apenas 25 mil 927 personas más.
Donde se rompe la narrativa
La primera grieta está en el desfase entre “detenidos” e “internos”. El mismo texto admite que no todo arresto termina en cárcel: hubo egresos por condenas cumplidas, libertades procesales y absoluciones por falta de pruebas, así que vender los 46 mil 405 como si fueran equivalentes a más presos es, por decirlo suave, una gimnasia estadística.
La segunda grieta es política: si la estrategia es tan eficaz como dicen, entonces el sistema penitenciario debería reflejar una depuración más clara del delito grave. Pero lo que aparece es un aumento de internos, no una fotografía nítida de justicia más rápida o más sólida; de hecho, 42.35% de la población penitenciaria sigue bajo proceso penal, lo que habla de un aparato que detiene mucho, resuelve lento y encarcela con una buena dosis de inercia.
La cuenta no presume lo que sugiere
La frase “crece 11% la población penitenciaria” suena a éxito de captura, pero en realidad también puede leerse como señal de saturación institucional. Si al mismo tiempo se reportan miles de detenciones y el aumento de solo 25 mil 927 internos indica que una parte relevante del supuesto golpe se diluyó en ministerios públicos, jueces, liberaciones y expedientes que no terminarón donde se supone que terminarian.
Dicho en tono menos elegante: hay más redadas en cantidad, mas que calidad , más boletines y más cifras grandilocuentes, pero el sistema no convierte esa pirotecnia en una condena proporcional ni en una contención clara del delito. La estadística se vende como músculo, aunque en el fondo también exhibe fuga, rezago y una maquinaria que presume cacería mientras deja escapar buena parte de sus presas.
Se puede afirmar que el gobierno está deteniendo más, pero no que el país esté resolviendo mejor. Entre la cifra de 46 mil 405 detenidos y el alza de solo 11% en la población penitenciaria hay una zona gris enorme: la de los expedientes que no llegan, las pruebas que no alcanzan y la narrativa que intenta convertir una depuración parcial en victoria total que ya se habia advertido cuando iban 25 mil.
Con informacion: EXCELSIOR/ ELFINANCIERO/

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