El mapa de El Mencho mas que plan de guerra parece plan de negocios: una presentación de startup criminal con mapas de carreteras, KPIs territoriales y expansión en el Pacífico a punta de drones y coche bomba.
El Mencho, CEO del Pacífico criminal
En su último refugio en Tatalpa,ademas de imagenes religiosas y veladoras: tenía una manta-mapa tamaño cuarto de guerra con Chinicuila, Coalcomán, Coahuayana y Aquila, marcados como si fueran sucursales de franquicia, no pueblos en guerra.
En azul, sus “activos”: bases operativas, brechas, pueblos, todo etiquetado por colores, números y siglas para seguir el avance de sicarios como si monitoreara a choferes de «Didi» repartidores de comida rapida.
En rojo, sus “pendientes”: comunidades “no dominadas”, como Santa María Ostula o Santa María Miramar, marcadas no como zonas de paz, sino como próximos objetivos de una expansión empresarial que aun se mide en muertos y desplazados.
Manual de estrategia versión cártel
- El objetivo no es sólo mover cocaína: es controlar un corredor logístico Pacífico–Tierra Caliente que conecta la costa de Coahuayana con la sierra de Michoacán y Jalisco para drogas, precursores químicos y armas, con Puerto Lázaro Cárdenas como un nodo de importación de mercancía sucia.
- Coahuayana vale porque por sus costas con poca vigilancia entran cargamentos de cocaína desde Sudamérica, que luego se internan a la sierra; Aquila importa por su vínculo con el puerto, las minas y la posibilidad de exprimir regalías, transporte de mineral y productores de plátano, limón y ganado.
- La ecuación es simple y brutal: quien controle ese corredor no sólo manda en la ruta de la coca y los precursores, manda también en la economía ilegal del Pacífico central, del mar al cerro y del cerro a la frontera.
Organigrama del infierno: drones, exmilitares y coche bomba
- El Mencho no jugaba a la improvisación: puso a El Yogur como jefe regional, operando desde Huitzontla, con base social y logística, y con enlace a células en Colima para empujar la frontera del CJNG hacia Aquila y Coahuayana.
- Bajo él, “Los Indestructibles”: mexicanos y exmilitares colombianos especializados en armamento de alto poder, tácticas de guerra y ataques con drones cargados con explosivos, más siembra de minas improvisadas en brechas, como si la sierra fuera un polígono de entrenamiento de guerra irregular.
- Cuando la expansión se topó con la policía comunitaria ligada a Cárteles Unidos, la respuesta no fue negociar: en diciembre de 2025 reventaron un coche bomba frente a las instalaciones de la comunitaria de Coahuayana, dejando policías muertos y heridos para abrir paso a la “marca” de las cuatro letras.
Estratega fino, Estado ausente
Mientras el gobierno presume decomisos y operativos “quirúrgicos”, El Mencho llevaba más de una década peleando la Sierra-Costa contra El Abuelo y compañía que fueron aliados del gobierno y el ejercito, ajustando su mapa, moviendo fichas, actualizando bases y rutas como si fuera un general con estado mayor, no un prófugo en la sierra.
El mapa exhibe algo incómodo: el cártel diseña un plan territorial integral (puertos, minas, regalías, agro, ganadería, rutas de coca y precursores) mientras el Estado responde a golpes, boletines y operativos reactivos que llegan siempre después del coche bomba o del desplazamiento forzado.
La ironía: el “extinto capo” dejó más claro, en una manta colgada en su refugio, el modelo de negocio criminal del Pacífico central que todos los planes de seguridad sexenales juntos.
Con informacion: ELUNIVERSAL/






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