El “gobierno humanista” presume que ama al pueblo, pero en Pemex está aplicando la compasión versión Excel: recorta mantenimiento y multiplica riesgos, hasta que los muertos le lleguen en formato acta de defunción.
La austeridad homicida disfrazada de “ahorro”
Cuando un gobierno recorta 47% el gasto de mantenimiento industrial respecto de 2013, no está “ahorrando”, está apostando a la ruleta rusa con instalaciones que manejan fuego, gas y químicos, y con trabajadores como carne de cañón. Pemex proyecta para 2026 apenas 31 mil 314 millones de pesos en mantenimiento, frente a los 59 mil 236 millones de 2013, y muy lejos del pico de 70 mil 654 millones en 2015; pero eso sí, el discurso dice que ahora sí hay “orden” y “eficiencia”. En cristiano: las tuercas se aflojan, las válvulas envejecen, los ductos se revientan… pero el relato oficial jura que todo marcha “mejor que nunca”.
Dos Bocas: altar de la 4T con víctimas de carne y hueso
En la misma semana del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, la refinería Olmeca en Dos Bocas le rindió su verdadero homenaje al “humanismo” en el poder: cinco trabajadores muertos, convertidos en cifra colateral del plan de ahorro. No fue “accidente inevitable”, fue consecuencia de una política que estrangula el mantenimiento mientras presume megaobras emblemáticas y cortan listones al ritmo de la propaganda. El mensaje es brutal: la refinería se inaugura en cadena nacional, pero las fallas y los funerales se atienden en silencio administrativo.
Los números de la negligencia, no del progreso
La narrativa oficial habla de “rescate” de Pemex, pero los datos muestran una empresa obligada a operar con menos mantenimiento y más bombas de tiempo activas. El gasto en mantenimiento se estira como liga: 25 mil 228 millones en 2022, 28 mil 71 millones en 2023, luego 22 mil 625 en 2024 y 22 mil 372 en 2025, siempre muy por debajo de los niveles que alguna vez intentaron mantener a flote la infraestructura. Mientras recortan, los riesgos pendientes de atención se disparan 117% entre 2017 y 2025, pasando de cinco mil 523 a 11 mil 995; es decir, cada año se apilan problemas que no se corrigen, hasta que revientan en forma de explosión, fuga o cadáver.
Pemex, fábrica de riesgos “pendientes”
La lista de riesgos se lee como inventario de negligencia diferida: cinco mil 523 en 2017, seis mil 274 en 2018, siete mil 357 en 2019; cae un poco en 2020 y 2021, pero a partir de 2022 se dispara a siete mil 947, nueve mil 139 en 2023, nueve mil 741 en 2024 y casi 12 mil en 2025. Lo que el gobierno llama “austeridad republicana” en Pemex es en realidad una política de dejar crecer la montaña de fallas sin atender, confiando en que no exploten durante el sexenio o, si explotan, echarle la culpa a “errores humanos” y “hechos aislados”. El trabajador se sube a una plataforma, entra a una planta o se acerca a un ducto sin saber que su vida forma parte de una estadística de riesgos que la administración decidió no pagar a tiempo.
Humanismo de power point
La cereza del pastel: todo esto ocurre mientras el discurso oficial se llena la boca con “humanismo”, “prioridad a los pobres” y “rescate de la soberanía energética”, como si las palabras blindaran tuberías y las mañaneras reemplazaran válvulas de seguridad. El gobierno presume que ahorra miles de millones, pero ese “ahorro” se paga con infraestructura podrida, jornadas peligrosas y, al final, ataúdes que no aparecen en los informes financieros. Llamarle “ahorro” a recortar mantenimiento y permitir que los riesgos se disparen es como decir que apagar los frenos del coche “optimiza el gasto en autopartes”: la factura llega después, pero siempre con intereses y con nombres y apellidos en la sección de obituarios.
Con informacion: PROCESO/

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