La telenovela judicial de la semana se título “Video con cláusula de rescate”. La protagonista: Diana, 39 años y presunta especialista en chantajes de baja resolución. Su error: intentar cobrar por no publicar un video íntimo —porque al parecer el instinto emprendedor no conoce límites—.
La Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) la detuvo en Guadalupe el jueves pasado, aunque —muy a la mexicana— el operativo se “informó” hasta el día siguiente, cuando ya nadie recordaba la noticia anterior. La ubicación exacta no se reveló, quizá porque ni los agentes sabían bien en qué esquina estaban.
La víctima, según fuentes de la Fiscalía, denunció que le exigieron una cantidad no especificada a cambio de mantener su dignidad fuera del internet. No se supo cuánto pedían —probablemente más de lo que valía el video y menos de lo que vale la vergüenza—.
El Ministerio Público, en un raro momento de lucidez, reunió pruebas, pidió una orden de aprehensión y —milagro— un juez la concedió. Diana fue enviada al Penal femenil estatal, donde esperará a que un juez de Control decida si su intento de extorsión fue delito o simple “malentendido de confianza digital”.
En redes, los chismosos aseguran que víctima y victimaria se conocían. Las autoridades, fieles a su costumbre, no confirmaron ni desmintieron nada: porque en México todo puede ser verdad y mentira al mismo tiempo, dependiendo de quién lo diga frente a una cámara.
Mientras tanto, Diana ya protagoniza su propio episodio judicial: “Cuando la venganza digital sale mal”.
Con informacion: ELNORTE/

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