Se lo llevaron como si fuera costal de plátanos, no como lo que es: una vida, una familia y otra comunidad destrozada por la normalización del levantón “de rutina” en Mexico.
El levantón “modelo Colima”
El 13 de marzo, en la zona de Callejones, en Tecomán, Colima, un grupo armado llegó, ubicó a Eduardo Ochoa Arias, productor platanero de peso en el valle, y simplemente lo levantó frente a otras personas. No hay película de narcos: sólo hombres armados, camionetas y Estado ausente.
Ochoa no es cualquier campesino aislado: es uno de los productores de plátano más importantes de Cerro de Ortega, con empresa exportadora de plátano orgánico a Estados Unidos y Asia. En un país medio funcional, eso se llamaría “actor clave de la economía”; en México versión levantón, se llama “objetivo disponible”.
No secuestro: ni rescate, ni línea
Para acabar de joder, ni siquiera se trata de un secuestro “clásico”: no hay llamadas, no hay exigencia de rescate, no hay advertencias previas. Es desaparición pura y dura: se lo llevan, lo desaparecen y el mensaje es que pueden hacerlo con quien quieran, cuando quieran.
La denuncia entró a la Fiscalía de Colima hasta el 14 de marzo, un día después, porque si algo funciona puntual en este país no son las instituciones, son los grupos armados. Desde entonces, la línea oficial es el clásico “sin avances, sin líneas claras de investigación”, que ya debería imprimirse en sellos para agilizar trámites.
La protesta que estorba… pero el crimen no
Familiares y amigos salieron a protestar en Tecomán, se colocaron en la entrada del municipio, en el famoso árbol de la vida, para exigir que lo localicen con vida. Originalmente iban a bloquear la autopista Colima-Manzanillo, pero decidieron no afectar a terceros; la ironía: los únicos que no tienen pedo en bloquear vidas enteras son los criminales y las autoridades omisas.
Ahí estaban esposa, hijos, incluidos menores, una hija con síndrome de Down, y toda la gente que depende directa o indirectamente de su chamba. Es la escena perfecta de la “paz” que presumen: familias reventadas, productores desaparecidos, carreteras libres y gobiernos mudos.
El levantón 40 de Causa en Común, versión sexenio normalizado
La omisión es sistemática, hay simulación de búsquedas un país convertido en mapa de fosas y levantones. Lo de Eduardo no es excepción, es estadística: un caso más en la lista de desapariciones donde el patrón es el mismo: grupo armado, autoridad lenta, discurso vacío.
La categoría técnica es desaparición; la categoría política es control territorial; la categoría moral es Estado fallido. Pero en las conferencias y en los informes, todo se corrige diciendo “no es tan grave” o “ya no es igual que antes”, mientras los levantones se apilan junto con los comunicados inútiles.
Colima: laboratorio de la impunidad
Tecomán y Cerro de Ortega no son sólo tierras de plátano, son corredor caliente entre Colima y Michoacán, temporada alta permanente para grupos armados. En esa franja, el modelo de negocio es simple: tú inviertes en producción, ellos invierten en armas; tú exportas plátano, ellos exportan miedo; el gobierno sólo importa comunicados.elcomentario.
Eduardo Ochoa, dicen sus amigos, no hacía otra cosa más que trabajar; en México, eso ya no te garantiza ni el derecho básico a regresar a tu casa. La familia sólo pide una cosa, casi ingenua a estas alturas: que vuelva con vida; el Estado, en los hechos, ofrece otra: que su caso engrose el archivo de “desaparecidos sin resolver”.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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