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sábado, 21 de marzo de 2026

«11 MAS y son 3,000 ASESINATOS»: «OTRO ATAQUE ARMADO deja 1 MUJER MUERTA y MENOR HERIDO en CULIACAN»…en 559 dias de guerra de bandos de la misma banda.


Desde que arrancó la inatajable guerra de bandos de la misma banda, el 9 de septiembre de 2024, Sinaloa sigue viendo en estado de campaña militar permanente… pero sin victorias definitivas que presumir, sólo partes de guerra con éxitos intermitentes que si abonan,pero no pagan la deuda en seguridad,mientras los «operativos» del narco huelen a barbarie y crisis humanitaria.

559 días de una guerra sin victoria

Han pasado 559 días de violencia ininterrumpida, algo así como 79.8 semanas, o 18.3 meses de “estrategia” que ya parece ocupación prolongada y no operativo de seguridad.

En cualquier manual militar eso se llama empantanarse en el terreno: cuando la batalla se alarga tanto, ya no es una batalla, es un fracaso administrativo con muertos.

El propio recuento oficial de la Ola citada por NOROESTE, del 9 de septiembre de 2024 al 19 de marzo de 2026, lo grita sin metáforas:

  • 2,989 homicidios dolosos, 5.4 por día, como si cada amanecer trajera su cuota de cadáver asignada.
  • 3,514 personas privadas de la libertad, 6.3 diarias, una industria del secuestro funcionando en horario corrido.
  • 10,220 vehículos robados, 18.4 al día, un censo paralelo de movilidad criminal.​
  • 3,377 personas detenidas, 6.1 diarias, que nadie puede traducir en control territorial efectivo.
  • 182 personas abatidas, el idioma elegante para no decir “ejecutadas en contexto de guerra que no admitimos que es guerra”.
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Y eso era el corte al 19 de marzo: “casi” 3 mil homicidios… en realidad 2,989 asesinatos que ya se acumulan en la bitácora cuando se escribió el parte de guerra: 3,000 vidas, número redondo para una derrota silenciosa.

Parte de guerra: colonia Progreso

Mientras las autoridades se felicitan por sus “aseguramientos y capturas”, la realidad entra a ráfagas por las calles de Culiacán.

En la colonia Progreso, una persecución y ataque a tiros dejó ayer una mujer muerta y dos personas heridas, otra página para el diario de campaña de una estrategia que no protege a nadie.

Los disparos comenzaron en la calle Primera, junto a la Unidad Deportiva Progreso Bellavista, donde fueron baleados dos jóvenes; uno intentó huir y terminó herido en la calle Agua Fría, junto con otra mujer.

En un domicilio de esa misma calle Primera quedó sin vida Rocío Isabel, 46 años, nombre propio en medio de un conteo que las autoridades prefieren manejar como estadística.

Los dos heridos, aún sin identificar al momento del reporte, fueron llevados por la Cruz Roja a un hospital, mientras Ejército y corporaciones acordonaban las calles, como si la cinta amarilla fuera sinónimo de control del territorio.

No es un hecho aislado: es el retrato cotidiano de una ciudad donde la “Ola” no barre al crimen, sólo barre cadáveres hacia las morgues.

Estrategia o administración del desastre

Si esto fuera un conflicto formal, el alto mando tendría que explicar por qué, tras año y medio de operación, el enemigo conserva la iniciativa, el territorio y la capacidad de fuego.

En doctrina militar, una batalla que se prolonga sin cambio estratégico en el mapa no es “paciencia”, es derrota táctica sostenida.

Los números son propios de una campaña de desgaste, pero el desgaste es sólo para la población civil: asesinados, desaparecidos, robados y desplazados

​La autoridad, en cambio, presume detenciones como si capturar 6 personas al día justificara 5 homicidios, 6 desapariciones y 18 vehículos robados cada 24 horas.

Si 559 días no alcanzan para revertir la tendencia de violencia, lo que está en curso no es una estrategia de seguridad, sino una política pública de administración del caos con partes de guerra disfrazados de boletines oficiales.

Y en esa lógica perversa, cada nuevo ataque, cada mujer asesinada en su casa, cada joven herido en la calle, no es una alerta: es simplemente “otro evento” en el mapa, otro punto rojo que alguien maquillará en una gráfica.

La pregunta ya no es si la estrategia volvio a fracasar, sino cuánto más estamos dispuestos a tolerar una guerra que el gobierno se niega a reconocer como tal, pero que todos pagamos en muertos, día tras día.

Con informacion: NOROESTE/

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