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viernes, 27 de febrero de 2026

«QUIENES son los PERROS MAS FLACOS ?»:»ALCALDE dice en VOZ ALTA y SIN TAPUJOS que con las 4 LETRAS (C.J.N.G) TODOS estan HASTA el TRONCO,la FEDERACION y MAXIMOS PODERES»…es un acto de sinceridad en la frontera del cinismo.


En Tlaquiltenango ya dijeron en voz alta lo que todo mundo murmura en corto: el crimen organizado no florece solo; necesita riego, fertilizante y protección de los “máximos poderes” de la nación.

El alcalde que se hartó del cuento oficial

En plena cabalgata, entre caballos y sombreros, el alcalde Enrique Alonso suelta lo que en cualquier mesa de inteligencia debería estar en la diapositiva uno: “no existe delincuencia organizada si la Federación y los máximos poderes no están dentro de o apoyándola”.

No lo dice un activista ni un académico, lo dice un presidente municipal señalado en los reportes oficiales como territorio del CJNG y su brazo “El Trébol”, es decir, alguien que vive el fuego cruzado entre cárteles y gobierno… y no precisamente metafórico.

El hombre reconoce que en operativos conjuntos han encontrado “esos famosos chalecos con las cuatro siglas”, clara alusión a siglas de cártel, y admite que la Federación trae la batuta de la investigación, la información y el control sobre esas células.

Traducción descarnada: el municipio pone la cara y los muertos, pero quien manda, decide y oculta está más arriba en la cadena alimenticia del poder.

El truco del “perro más flaco”

Mientras en la narrativa oficial se repite el mantra de “la culpa es de los municipios y sus policías corruptas”, el alcalde revienta el libreto y les recuerda que los delitos mayores son competencia del estado y la Federación, no del ayuntamiento.

Esa idea brillante de “vamos a investigar a los municipales para erradicar la delincuencia” la califica, sin rodeos, como ignorancia pura y dura.

Alonso lo resume con una imagen brutal y precisa: “ahora obviamente le van a querer aventar la culpa al perro más flaco, los alcaldes”.

El problema, dice, no es que los municipios se nieguen a apoyar, sino que los quieren usar como chivo expiatorio mientras quienes realmente tienen la facultad (y la información, y los presupuestos, y las fuerzas armadas) se lavan las manos.

La coordinación que huele a encubrimiento

El discurso oficial se llama “coordinación”, pero en la práctica suena a pacto tácito: la Federación manda operativos, reconoce células del CJNG, deja correr que hay grupos como “El Trébol”, y a la vez finge escándalo cuando alguien sugiere mirar hacia arriba.

El propio alcalde lo dice: ellos, los federales y el estado, son los que traen la investigación, los hallazgos, las pruebas, y por tanto el control de quién cae, quién no y cuándo se “descubre” una célula.

Mientras tanto, Tlaquiltenango presume “tranquilidad”: sin denuncias de extorsión de alto nivel, sin llamados de pánico, sin estallidos visibles, como esos municipios donde todos saben quién manda, pero nadie firma la queja por razones obvias de supervivencia.

En ese escenario, la coordinación se vuelve una palabra cómoda para no nombrar lo que muchos inferirían: tolerancia, negociación, administración del crimen en lugar de combate frontal.

Todos adentro: federación, estado y municipios

El mensaje de fondo es demoledor: si hay cártel instalado, si circulan chalecos con siglas, si operan brazos armados con estructura, es porque en algún nivel del aparato federal y estatal se permitió, se negoció o se volteó la mirada.

La “delincuencia organizada” deja de ser un monstruo externo para convertirse en franquicia política: sin carpeta federal, sin inteligencia, sin tolerancia institucional, no habría capacidad de operar a esa escala durante años.

Y mientras allá arriba reparten culpas, acá abajo alcaldes como Alonso se preparan para defenderse “con todas las de la ley y con toda la población”, porque saben que el siguiente paso es fabricarlos como culpables únicos del desastre que se incubó y se protegió desde los niveles más altos.

En resumen: el alcalde solo dijo lo obvio, pero lo dijo en público; y en un país donde el crimen organizado es socio, cliente o brazo operativo del poder, eso ya es casi un acto de insurrección.

Entrevista completa: 

Con información de: PROCESO/

1 comentario:

  1. Respect and good wishes for his safety men like this can change Mexico with the platform they have and by using that platform to inform and shame..
    Mayor Enrique Alonso hopefully this man stays safe and everyone pitches in

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