La palabra incongruencia significa, según la Real Academia Española, “falta de congruencia”, es decir, ausencia de coherencia, lógica o correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace, o entre dos elementos que deberían estar en armonía. En términos simples, es cuando alguien predica una cosa y practica otra, o cuando sus acciones contradicen sus palabras, cuando bien dicho, nunca coincide con bien hecho.
El caso de Humberto Prieto: ¿incongruencia política?
Humberto Armando Prieto Herrera, actual diputado por Morena y presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas, ha sido protagonista de declaraciones públicas en las que acusa al PAN de ser incongruente y de actuar en contra de la Constitución, especialmente en el contexto de la elección judicial en Tamaulipas. Incluso, en distintos espacios, ha calificado a los panistas de “cínicos” y ha señalado que “nadie quiere a los del PAN por su incongruencia”.
Sin embargo, este señalamiento resulta especialmente llamativo cuando se revisa la trayectoria política del propio Prieto Herrera.

De acuerdo con información pública, Humberto Prieto fue diputado federal precisamente por el PAN en la LXII Legislatura (2012-2015), y posteriormente migró a Morena, partido por el que hoy ocupa una posición de poder en el Congreso local.
Este cambio de camiseta partidista, sin una explicación pública clara sobre un cambio de principios o ideología, es un ejemplo clásico de incongruencia política: criticar en otros lo que uno mismo ha practicado.
La incongruencia en la política mexicana
La incongruencia en la política ocurre cuando un actor político cambia de ideología, partido o postura según haya amanecido el dia o convenga a sus intereses personales, no por convicciones profundas, sino por mero cálculo o conveniencia. Este fenómeno, conocido popularmente como “chapulineo”, es ampliamente criticado por la ciudadanía porque evidencia la falta de principios y la prevalencia de intereses personales sobre el bien común.
“Cambian más rápido de ideología que de calzones y si tuvieran principios, ese sería su final”.
En el caso de Humberto Prieto, su tránsito del PAN a Morena, y su discurso actual de condena a la “incongruencia” panista, lo coloca en el centro de la crítica pública por incurrir en el mismo vicio que denuncia. Es decir, su propia historia política lo exhibe como un ejemplo de lo que significa la incongruencia: falta de coherencia entre el discurso y la práctica, entre las lealtades partidistas y los principios que se proclaman.
Conclusión
Exhibir la incongruencia de este vulgar hocicon “Región IV”, Humberto Prieto ,no requiere más que contrastar sus palabras actuales contra su trayectoria política. Critica la incongruencia del PAN, pero él mismo ha cambiado de partido y de discurso según le ha convenido, sin explicar a sus representados un cambio real de principios. Así, se convierte en el ejemplo vivo de la palabra que tanto usa para atacar a sus adversarios: incongruencia.
Con informacion:MEDIOS/REDES/

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