Robo de vehículos, maquinaria y más de 10 casos de privaciones de la libertad, con personas torturadas, golpeadas e incluso asesinadas, son algunas de las problemáticas que en los últimos meses han comenzado a registrarse en el campo sinaloense, especialmente en los municipios de Culiacán, Navolato y Eldorado, así lo reconoció Enrique Riveros Echavarría, expresidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC).
Riveros explicó que los problemas de seguridad, que en un inicio se presentaban únicamente en el casco urbano, ya han llegado al campo. Esta situación ha obligado a los productores a tomar medidas que elevan directamente los costos de producción, afectando de manera directa al sector y al consumidor.
“Nosotros como agricultores hemos modificado nuestra estructura operativa. Entramos a trabajar más tarde, salimos más temprano. Mandamos los tráileres más temprano; los que no salieron en la noche se quedan en resguardo. Todo esto trae consecuencias económicas fuertes. Tener un tráiler parado cuesta. Imagínense esto todos los días, con la cantidad de cargas que se manejan… Estamos tratando de mover menos al personal, porque como productor esa es nuestra responsabilidad, pero la otra parte le toca a los expertos”, apuntó.
El expresidente de la AARC reconoció que los llamados “tentáculos” del crimen organizado han alcanzado al sector agrícola y que la denuncia no es vista como una opción viable debido al temor a represalias. Al menos, dijo, en la AARC se han registrado más de 10 casos de privaciones de la libertad, con personas torturadas, golpeadas e incluso asesinadas tras haber denunciado algún hecho de alto impacto.
“Le tenemos más miedo a las represalias. Una de las cosas que hemos platicado mucho con quienes se encargan de la seguridad es que nos dicen: ‘sin denuncia no podemos hacer nada’. Pero es muy difícil denunciar. Imagínate decir que están en tu campo; ponle que llega el Ejército, arresta, pero al día siguiente los que quedan van a regresar. Y eso ya ha sucedido. Han acusado a trabajadores, veladores, de que ‘pusieron el dedo’, de que denunciaron, y por eso han sido asesinados, torturados o desaparecidos”, lamentó.
Señaló que los productores agrícolas solo cuentan con palas y azadones, no con armas, por lo que urgió a las autoridades a generar condiciones de seguridad reales y sostenibles.
No se puede seguir trabajando bajo estas condiciones que atentan contra la integridad y la vida de quienes vivimos en este estado, advirtió.
“Si el año que entra no vienen los trabajadores, el campo es nada. Ninguno de ustedes va a cortar su tomate y su pepino diario para la ensalada. Necesitamos trabajadores para que esos cultivos se den, se cosechen y se pongan en la mesa de todos ustedes”, concluyó.
La primera gran batalla de la guerra entre los Guzmán y los Zambada en Sinaloa ocurrió en la comunidad de Costa Rica el 9 de septiembre de 2024. Mientras la atención se concentraba en la balacera ocurrida en la colonia La Campiña, al oriente de Culiacán, las facciones de “La Mayiza” y “La Chapiza” se toparon frente a las instalaciones del Parque Industrial de Costa Rica.
No hubo reporte de víctimas, pero la evidencia del topón quedó en los muros y los cristales del parque y un Oxxo ubicados ahí, cientos de balazos de alto calibre que perforaron las carrocerías de las camionetas y casquillos por doquier. Para cuando el Ejército llegó, ya no había nadie, sólo encontró 21 vehículos baleados, 23 armas de fuego, 138 cargadores, 5 mil cartuchos y diverso equipo táctico.
Desde ese día, la violencia ha estado presente en el Valle de Culiacán. Todos los días pasa algo y así lo muestran las cifras: mientras que en septiembre de 2024 se registraron 16 hechos de violencia de alto impacto en esa región, en octubre y noviembre hubo 33 y 34 respectivamente; y así se ha mantenido hasta abril de este año, a razón de 30 por mes. En total, van más de 200.
La 20: el tiradero de cuerpos
A primera hora del sábado 26 de octubre de 2024, los cuerpos de dos hombres asesinados fueron dejados sobre la carretera Culiacán-Eldorado, al sur de la ciudad, en el entronque con la carretera La 20; tenían las manos atadas con cinta y visibles huellas de tortura.
No eran los primeros ni tampoco serían los últimos. Ese sitio específico se ha convertido en un nodo de violencia y en el tiradero preferido de cuerpos de las facciones criminales. Esta misma semana otro hombre maniatado y asesinado fue reportado en el mismo lugar.
Desde el 9 de septiembre pasado, Noroeste ha contabilizado el hallazgo de, al menos, 30 cuerpos de personas víctimas de homicidio por la carretera que conduce de Culiacán a Eldorado. Las ubicaciones van desde el puente del Piggy Back, el entronque con La 20, las inmediaciones de la Facultad de Agronomía de la UAS, hasta el trébol de la Caseta de Costa Rica, sitio en el que hay un campamento permanente de la Guardia Nacional.
Los ausentes del Valle
Otra violencia silenciosa que asuela al valle de Culiacán es la desaparición de personas. De acuerdo con la base de datos de Noroeste sobre ese fenómeno, construida con las fichas generadas por la Comisión Estatal de Búsqueda, los colectivos de Buscadoras y el rastreo periodístico de casos, en lo que va de la guerra han privado de la libertad a 225 personas en el área.
Del total de personas privadas de la libertad, 68 por ciento permanece como “Desaparecida”, 22 por ciento ha sido “Localizada con vida” y el resto, 10 por ciento, ha sido “Localizada sin vida”. Destacan, entre ellas, 19 menores de edad y 23 mujeres.
La escalada de privaciones de la libertad en el valle es innegable, mientras que en agosto del 2024 hubo apenas seis casos, en septiembre subió a 19 y alcanzó su pico máximo en octubre con 47 casos. Durante 2025, los meses más altos han sido marzo y abril con 32 y 22 casos respectivamente.
Adiós al Valle tranquilo
Por muchos años, el Valle de Culiacán fue un espacio tranquilo y seguro; trabajadores del campo, agricultores, proveedores y empresarios detonaron allí una de las zonas agrícolas más productivas y exitosas de México.
Pero eso cambió para mal con esta guerra, la violencia en el valle agrícola de Culiacán, Navolato y el recién creado municipio de Eldorado, ha ido mucho más allá de los asesinatos y el hallazgo de cuerpos en la zona, sino que hay una mezcla de delitos diversos que se presentan de manera cotidiana y combinada.
Noroeste construyó una base de datos que consigna al menos 200 hechos de violencia de alto impacto en el Valle de Culiacán durante el periodo que va del 9 de septiembre de 2024 hasta el 30 de abril de 2025.
Las violencias registradas incluyen 84 hallazgos de personas asesinadas, 24 aseguramientos de laboratorios, vehículos y equipos por parte de las autoridades militares, 15 enfrentamientos entre grupos criminales, 11 asesinatos, seis ataques a balazos a inmuebles y vehículos, cinco civiles armados abatidos, cuatro asesinatos de policías y tres hallazgos de fosas.
Los asesinatos, las desapariciones, la presencia de grupos armados y el registro de enfrentamientos y balaceras ha convertido al corazón agrícola del centro del Estado en una de las zonas más afectadas social y económicamente por la disputa entre las facciones del Cártel de Sinaloa.
Pasados ocho meses de inseguridad, la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC) manifestó su postura en un desplegado dirigido a la Presidenta de la República, el Gobernador de Sinaloa y los alcaldes de los tres municipios involucrados: “Como es por todos conocido, desde hace más de ocho meses padecemos una escalada de violencia que a pesar de los esfuerzos y acciones de los tres niveles de Gobierno, del trabajo y compromiso de soldados, marinos, guardias nacionales, policías y personas inocentes que han perdido la vida o han sido heridos en los frecuentes hechos de agresión armada que se suscitan a nuestro alrededor, la situación no mejora”, dice el documento publicado en medios locales y nacionales el lunes 12 de mayo.
El Gobernador Rocha Moya acusó recibo durante su conferencia “semanera” y se comprometió a dialogar con los agricultores para trabajar en colaboración.
Como cada año, a finales de mayo la temporada agrícola llegará a su fin en el valle hortícola de Culiacán y el contexto no podría ser más adverso: la nueva política comercial del Presidente Trump tiene nerviosos a los productores y trabajadores del campo, la sequía llegó para quedarse y la violencia, que los gobiernos federal y estatal han sido incapaces de contener, hace que el solo hecho de ir al campo resulte peligroso.
Con informacion: SCARLET NORDHAL/REVISTA ESPEJO/ NOROESTE

Pues aquí de forma muy precisa están hablando de un 68% de personas en calidad de desaparecidas y un 10% que se han encontrado sin vida.
ResponderBorrarDe ahí el triunfo tan baboso de la presidenta y de su secretario al decir que han bajado las muertes, y sin duda que han bajado porque ahora se los llevan para calcinar o desaparecerlos en otro lado hay que ser muy cínico muy tonto o las dos para no ver esa realidad