Las imágenes muestran a dos gobernadores de Tamaulipas en apariencia distintos y en momentos distintos, pero en escenarios casi calcados: ambos hacen escala en “La Morita”, ese punto emblemático sobre la carretera Ciudad Victoria–Ciudad Mante, famoso por sus pays de mango y jugos frescos.
En la primera imagen, la publica desde sus redes Américo Villarreal (MORENA) que hizo una parada entre escandalo y escandalo, para presumir el disfrute de estos sabores tradicionales tras una jornada de trabajo de esas que no se notan, mientras que en la segunda el exgobernador, Francisco J. García Cabeza de Vaca (PAN 2016-2022) recomienda el mismo lugar y el mismo postre, con entusiasmo casi turístico.
El contraste es tan revelador como irónico: dos figuras políticas que, pese a sus diferencias y rivalidades, coinciden en la misma estrategia ramplona de comunicación. Ambos buscan conectar con la gente a través de la exaltación de costumbres locales, apostando por la cercanía y la sencillez, pero terminan repitiendo el mismo guion, en el mismo escenario, con el mismo producto estrella. Es el eterno déjà vu político: cambian los nombres, pero no la receta.
El usuario crítico: entre la sátira y la exigencia de autenticidad
En este contexto, destaca la voz del usuario @Chairont, que en conversación con @Chazarordz fustiga esta estrategia. Su mensaje, entre lo jocoso y lo serio, desnuda la superficialidad de estos ejercicios de comunicación: “No se trata de tener páginas, se trata de que el ratón ruede, la imaginación fluya, la escritura cuente historias y la intención persuada”, nada mas elocuente.
Con un tono mordaz, reclama autenticidad y creatividad, sugiriendo que la verdadera persuasión no está en la foto del pay ni en la pose casual, sino en la capacidad de contar historias que conecten de verdad, que inspiren y persuadan desde la sustancia, no desde la pose.
Este usuario representa a una audiencia cada vez más escéptica ante la narrativa política prefabricada. Su crítica va más allá de la anécdota gastronómica: exige que la comunicación pública deje de ser un escaparate de lugares comunes y se convierta en un ejercicio genuino de imaginación, relato y propósito.
Pero la ecuación se torna peor: cuando vemos las respuestas al mandatario que consiguió que usuarios vieran 306 veces su tuit en 10 horas , casi iguala las respuestas tronantes, de plano se advierte el poco cariño.
Entre la comedia y la realidad
Al final, la coincidencia de ambos gobernadores en “La Morita” es tan simbólica como divertida: muestra cómo, en la política tamaulipeca, hasta el pay de mango puede ser territorio de disputa… o de coincidencia.
Y mientras los políticos se disputan la foto con el postre, la ciudadanía —representada aquí por usuarios críticos— exige menos espectáculo y más sustancia, menos pose y más historias que valga la pena escuchar.
Maxime cuando solo se trata de dos entes de la politica y el gobierno,diferenciados en los hechos, solo por el nivel de sinverguenzas. Aunque el que actualmente esta en la silla esta diciendo a sus antecesores,quitense que hay les voy y…a prision otra vez.
Con informacion: @Redes/ medios



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